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Inés de Castro, reina póstuma de Portugal


Asesinato de doña Inés
 Nació en la comarca de A Limia, Galicia en 1325 y falleció en Coimbra el 7 de enero de1355. Perteneció a la nobleza gallega por ser hija natural de Pedro Fernández de Castro “ el de la guerra” primer señor de Monforte de Lemos, precursor de la saga del Condado de Lemos, y de Aldonza Soares de Valladares, descendiente de Alfonso VI, el Bravo. Fue medio hermana  de Fernán Ruiz de Castro III, conde de Lemos y de Juana de Castro, la Desamada, y hermana de Alvar Pérez de Castro, el Viejo.
En la vida de Inés de Castro se entremezclan la leyenda y la historia real, que todas las investigaciones de la escuela moderna no han podido desligar aun. Parecer ser que la niña fue educada en Galicia en el palacio de don Juan Manuel duque de Peñafiel y marqués de Villena, compartiendo juegos, educación y mas tarde marido con su prima Constanza, la cual decidió al fin, tras varias negativas, casarse con Pedro infante de Portugal, que sería con el tiempo Pedro I.
Cuando esto sucede ( 1340)  las dos jóvenes abandonan la corte de Peñafiel rumbo a Coimbra. Inés acompaña a Constanza en calidad de dama parente y en el instante mismo de su llegada a la corte de Alfonso IV, el Bravo, despierta una viva pasión en don Pedro, el infante heredero, que no obstante se desposa con Constanza.
Inés y Pedro se convierten en amantes. Teniendo en cuenta que el infante está casado, Inés podría tomar el titulo de prostituta real, pero la dama gallega era de muy noble estirpe para tal “honor”. Lo cierto es que los amores de Inés y Pedro excitan los celos de doña Constanza que sufre continuos arrebatos y fallece al dar a luz al futuro heredero Fernando el 13 de noviembre de 1345. Una vez viudo el infante su relación con Inés toma un carácter muy distinto al que había tenido en vida de doña Constanza.
Inés y Pedro tuvieron varios hijos:
·        Alfonso (1346), muerto al poco de nacer.
·        Beatriz (1347-1381), casada con el infante Sancho de Castilla, hijo de Alfonso XI y conde de Alburquerque y Haro.
·        Juan (1347-1381), duque de Valencia de Campos.
·        Dionisio (1354-1397), infante de Portugal y señor de Cifuentes.

Varios años después de la muerte de Constanza Pedro se casa con Inés ante el obispo de Guarda, en presencia de algunos servidores; pero no se pudo presentar jamás ningún documento que lo probara, ni ninguno que avalara los derechos adquiridos por la nueva esposa y sus hijos y ninguno de los testigos, ni siquiera el mismo príncipe, cuando llegó a ocupar el trono, pudo asignar una fecha precisa de aquel matrimonio clandestino que debía dar una nueva reina  Portugal.
En 1355, Alfonso IV había trasladado su corte a Montemor o Velho, cuando varios magnates influyentes, enemigos de la familia Fernández de Castro, persuadieron al rey de la conveniencia de frenar las pretensiones de aquella familia poderosa, que era temida tanto en Castilla como en Portugal y para ello el método mas eficaz era asesinar a Inés y evitar así que subiera al trono lusitano. Los principales instigadores fueron: Alonso Gonçálvez, Pedro Coelho y Diego López Pacheco. El rey dudó puesto que consideraba una acción cruel matar a una mujer inocente de toda culpa. No obstante, aprovechó un día en el que el infante había organizado una cacería para dirigirse al Monasterio de Santa Clara próximo a la Quinta das Lágrimas donde vivía doña Inés con sus hijos. Esta conocedora de las intenciones del rey salió a recibirle con sus hijos y logró conmoverle de modo que el rey se dio la vuelta incapaz de cometer el asesinato, pero  Gonçálvez, Coelho y Pacheco le suplicaron permiso para matar a Inés ellos mismos. El rey debió otorgarlo y los tres caballeros irrumpieron en su casa y  la mataron a puñaladas.
El dolor de don Pedro fue tan terrible como su venganza. Aquí debe decirse que esta parte de la biografía de doña Inés de Castro pertenece a la leyenda, admitida por la tradición, pero nunca probada por la historia.
Don Pedro subió al trono y mandó exhumar el cadáver de Inés; la sentó en el trono haciéndola coronar y obligando a la corte a reconocerla como reina y a rendirle los honores debidos. El cronista Fernando López nada menciona de esta exhumación y otros historiadores admiten que pudo ser la imagen de la reina pero nunca su cadáver.
Lo que se sabe con  certeza es que los instigadores  de la muerte de la reina expiaron de un modo terrible su culpa: A Gonçálvez se le abrió el pecho y se le arrancó el corazón, a Coelho se le extrajo por la espalda y Pacheco logró escapar a Francia donde se le pierde el rastro.
Don Pedro I de Portugal organizó a su reina unos suntuosos funerales; su cuerpo fue depositado en una tumba de mármol blanco, con una efigie coronada que Pedro había hecho preparar de antemano, cerca de la cual hizo erigir su propia sepultura. Dispuso el rey que los catafalcos se tocaran los pies; quería que el día de la resurrección la primera imagen que contemplara fuera la de su adorada Inés.
La descendencia de Inés de Castro no ascendió directamente al trono, pero contrajo alianzas con todas las casas reinantes de Europa. De su hija Beatriz, en especial, se desprendió una gran descendencia materno-lineal, con unos soberanos que serían famosos llegando hasta Maximiliano de Habsburgo y Juana la Beltraneja.
Camöes narró su muerte en Os Lusiadas

                                   



Biblo: Ferreira Antonio: O Tragedia de Inés de Castro
Vélez de Guevara, Luis: Reinar después de morir.

Sancho IV de Castilla



Apodado el Bravo, fue hijo de Alfonso X de Castilla, el Sabio y de la reina Violante de Aragón. Nació en Toledo un 25 de abril de 1258.
Su llegada al trono estuvo motivada, en parte, por el rechazo de un sector de la nobleza castellana a la política de su padre Alfonso X y a su admiración por la cultura árabe y judía.
El heredero al trono, Fernando de la Cerda, falleció en Ciudad Real, cuando se disponía a detener una invasión árabe en Andalucía. De acuerdo al derecho consuetudinario castellano, en caso de muerte del primogénito, los derechos recaerían en el segundogénito, Sancho en este caso. Sin embargo, el Derecho Romano Privado introducido por el rey sabio en el Código de las Siete Partidas, establecía que la sucesión pasara a los hijos de Fernando de la Cerda.
El rey Alfonso se inclina, en principio, por satisfacer las pretensiones de don Sancho, que se había distinguido en la reciente guerra contra los invasores islámicos ocupando el sitio de su hermano muerto; pero fue presionado por su esposa la reina Violante y por Felipe III de Francia, tío de los llamados infantes de La Cerda-hijos de don Fernando-y se vio obligado a compensar a éstos, creando un Reino en Jaén para el mayor de los infantes.
Sancho y buena parte de la nobleza del reino se rebelan, llegando a desposeer a Alfonso X de sus poderes aunque no de su título de rey. Solamente Sevilla, Murcia y Badajoz permanecen fieles al monarca. Alfonso maldice a su hijo a quien deshereda y ayudado por quienes fueran sus enemigos, los benimerines[1], comienza una lucha para recuperar su posición. Cuando casi todos los nobles y las ciudades rebeldes abandonaban la facción de Sancho, fallece en Sevilla el rey sabio el cuatro de abril de 1284.
 Sancho se alza como rey, sin respetar la voluntad de su padre, haciéndose coronar en Toledo el treinta de abril de 1284.  Un grupo muy numeroso de partidarios de los infantes de La Cerda reclama el acatamiento del testamento real, siendo apoyados por el rey Alfonso III de Aragón, quien proclama rey a su  sobrino Alfonso de la Cerda en Jaca en 1288 y dirige una breve campaña contra Castilla (1289-1290).
Durante todo el reinado de Sancho IV persisten las luchas internas y las escaramuzas destinadas a hacerse con el poder. Uno de los personajes mas belicosos fue el infante don Juan, hijo de Alfonso X. A su causa se unió el noble don Lope Díaz III de Haro, señor de Vizcaya. El rey Sancho le hizo ejecutar a la vez que ordena matar a su hermano el infante don Juan. Cuentan las crónicas que dio orden de ejecutar a cuatro mil  partidarios de los infantes de La Cerda, pasándolos a cuchillo en la ciudad de Badajoz, a cuatro mil mas en Talavera y a otros muchos en Ávila y Toledo. Mas adelante perdona a su hermano don Juan, quien al poco vuelve a sublevarse ocasionando el conflicto de Tarifa, con la ayuda de los benimerines de Marruecos. Estos sitian la plaza de Tarifa que estaba defendida por Guzmán el Bueno, señor de León. Allí tuvo lugar el famoso acto heroico y la muerte del hijo de Guzmán[2].
La plaza de Tarifa fue bien defendida desbaratando los planes del infante don Juan y del sultán de Marruecos, que planeaba una invasión.


Cuando subió al trono Jaime II de Aragón, tuvo un acercamiento con Sancho IV plasmado en el tratado de Monteagudo[3].

Sancho IV contrajo matrimonio en el año 1281 con su tía María de Molina, hija del infante don Alfonso de Molina y nieta de Alfonso IX de León. De esta unión nacieron siete hijos:
  • Isabel de Castilla y Molina(1283-1328), reina consorte de Aragón.
  • Fernando IV de Castilla (1285-1312).
  • Alfonso de Castilla y Molina (1286-1291).
  • Enrique de Castilla y Molina (1288-1299).
  • Pedro de Castilla y Molina (1290-1319). Señor de Cameros.
  • Felipe de Castilla y Molina (1292-1327). Señor de Cabrera y Ribera y Pertiguero Mayor de Santiago[4].
  • Beatriz de Castilla y Molina(1293-1327). Reina consorte de Portugal por su matrimonio con Alfonso IV de Portugal.

Su matrimonio con María de Molina fue declarado nulo y por tanto sus hijos ilegitimos, puesto que los contrayentes eran parientes en tercer grado y no contaban con dispensa pontificia. Además  el entonces infante Sancho había contraído esponsales, nunca consumados, con una rica heredera catalana llamada Guillerma de Montcada. Se consideró que habían cometido incestas nupcias, excessus enormitas y publica infamia por lo cual fueron excomulgados.
De su relación con María de Meneses señora de Ucero y prima segunda de la reina María, nacieron dos hijas: Violante y Teresa Sánchez de Castilla.
De otra relación con una dama cuyo nombre se desconoce nació Alfonso Sánchez de Castilla.

Sancho IV fue tutor y un gran amigo, aparte de primo del infante don Juan Manuel, político y escritor, uno de los mejores representantes de la prosa medieval de ficción, sobre todo gracias a su obra mas conocida  El Conde Lucanor, conjunto de cuentos moralizantes.
Sancho IV fallece en 1295, dejando como heredero a su hijo Fernando de nueve años. El nuevo rey heredó también las disputas con los infantes de La Cerda y sus partidarios.

La época de Sancho IV fue tan activa como la de su padre en la composición de libros. Además de la publicación de Castigos y documentos del rey don Sancho colección de sentencias e historias para la educación del príncipe heredero, promueve la traducción de dos enciclopedias: El Libro del Tesoro de Brunetto Latini y el Lucidario, versión muy libre del Elucidarius de Honorio de Autun. También se elaboró entre 1284 y 1289, la denominada Versión Sanchina de la  Estoria de España de Alfonso X el Sabio.

Se cuenta esta anécdota de la vida del rey:
El 8 de junio de 1283, se hallaba el rey en Alfaro y discutió por cuestiones de castillos y mujeres con Lope Díaz III de Haro y con Juan Alfonso López de Haro I, señor de Cameros. Agriada en extremo la discusión, el rey ordena apresar a Lopez de Haro. Fue entones cuando…
…El conde se levantó mucho asina e dijo: ¿Presos? ¿Cómo? ¡A la merda! ¡Oh los míos! E metió mano a un cuchillo e dejose ir para la puerta donde estaba el rey, el cuchillo sacado e la mano alta…ballesteros e caballeros, leyendo que el conde iva contra el rey, firieron al conde e diéronle con una espada en la mano e cortáronsela e cayó luego la mano en tierra con el cuchillo; e luego diéronle con una maza en la cabeza que cayó en tierra muerto.
Crónica del reinado de Sancho IV el Bravo. Claudio Sánchez Albornoz.



[1] Los Benimerines fueron una tribu nómada del  norte de África que sustituyó a los almohades en España
[2] Durante el sitio de Tarifa, los sitiadores apresan al hijo de Guzmán y amenazan con matarle si no se rinden. Guzmán el Bueno lanzó un cuchillo para que mataran con el a su hijo.
[3] La Paz o Tratado de Monteagudo fue firmado en 1291 en la localidad, hoy soriana, de Monteagudo, entre la Corona de Aragón y el Reino de Castilla. En el se acuerda la boda de Jaime II de Aragón con Isabel de Castilla, hija de Sancho IV. La infanta fallece poco después de la boda, lo que provoca la ruptura de dicha alianza.
[4] El cargo de Pertiguero Mayor era desempeñado por miembros de la alta nobleza y tenía funciones militares, policiales y judiciales. Entre las funciones militares se contaban las de acaudillar las milicias episcopales y socorrer con las mesnadas propias al Arzobispo de Santiago y su territorio.

Violante de Aragón




Violante de Aragón y Hungría, nació en Zaragoza en el año 1236, falleciendo en Roncesvalles, Navarra, en 1300 o 1301, a su regreso de Roma, donde había ganado el Jubileo. Fue hija de Jaime I, el conquistador y de su segunda esposa Violante de Hungría, siendo, por tanto, infanta de Aragón y reina consorte de Castilla al desposarse con Alfonso X, el Sabio, en la Colegiata de Valladolid el 26 de diciembre de 1246, cuando contaba solamente diez años de edad.
En un primer momento, el futuro rey Alfonso X, consideró la posibilidad de solicitar la nulidad matrimonial, al creer estéril a su esposa, que no se quedaba encinta, sin pensar que ello era debido a la extrema juventud de la reina.
Según la leyenda, debido a este problema, el médico le manda reposo. Tras la conquista de Alicante, la reina se va a descansar a una finca situada en los campos próximos a la ciudad. Allí quedó embarazada por lo que decidió llamar al paraje Pla del Bon Repós-Llano del Buen Reposo-nombre que perdura y que hoy es un barrio de Alicante.

En 1275 muere el heredero del trono Fernando de la Cerda. Alfonso X, en un primer momento, ignora los derechos de los hijos del infante fallecido y nombre heredero a su segundogénito Sancho, que reinaría en Castilla y León con el nombre de Sancho IV, el Bravo. Ante esta situación, la viuda de Fernando de la Cerda, Blanca de Francia, solicita ayuda a su hermano Felipe III, el Atrevido. La reina Violante pide, a su vez, apoyo para los nietos a su hermano, el rey Pedro el Grande de Aragón que acepta proteger y custodiar a sus sobrinos nietos Fernando y Alfonso de la Cerda en el castillo de Játiva.

Durante los reinados de Sancho el Bravo y del hijo de éste Fernando IV, el Emplazado, la reina Violante reside casi permanentemente en Aragón, apoyando los derechos al trono de Castilla y León de su nieto Alfonso de la Cerda, hijo del infante Fernando y combatiendo a su otro nieto, Fernando el Emplazado y a la madre de éste María de Molina.

La reina Violante funda en 1276 el convento de San Pablo en Valladolid, en honor de la orden húngara de San Pablo. La madre de la reina, Violante de Hungría, introdujo en España cierta influencia húngara y con ella la orden de San Pablo que fundara en 1250 el beato húngaro Eusebio de Esztergom. A su muerte Violante recibió sepultura en la colegiata de Santa María de Roncesvalles, donde se hallaba también sepultado Sancho el Fuerte. Sin embargo no hay constancia de donde se encuentran los restos de la reina en la actualidad.
Fruto de su matrimonio con el rey sabio nacieron once hijos:
  • Berenguela: (1256-1300),proclamada heredera en 1254, el nacimiento de su hermano Fernando la postergó. Estuvo prometida con Luis de Francia,heredero de Luis IX, pero no se llegaron a casar por al muerte prematura del novio. Fue la única de los hijos legítimos del rey que permaneció de su lado durante la rebelión del infante Sancho.
  • Beatriz: (1254-1280), casada con el marqués Guillermo VII de Montferrato, vicario deAlfonso X en el imperio, en 1271 en Murcia.
  • Fernando de la Cerda: (1255-1275), heredero al trono castellano, casó en 1269 con Blanca de Francia, con quien tuvo dos hijos. Su muerte prematura permitió que su hermano Sancho se convirtiera en rey.
  • Leonor: (1256-1275).
  • Sancho IV el Bravo; (1258-1295) rey de Castilla y tras la muerte de Alfonso X de León.
  • Constanza: (1259-1280), monja en el Monasterio de Santa María la Real de Burgos y sepultada alli.
  • Pedro: (1260-1283), padre de Sancho de Castilla, el de La Paz.
  • Juan: (1262-1319), casado con María Diaz de Haro, señora de Vizcaya, fue padre de don Juan el tuerto. Murió en el desastre de la Vega de Granada.
  • Isabel: 1263-1264).
  • Violante: (1265-¿?), casada con Diego López de Haro, señor de Vizcaya.
  • Jaime: (1267-1284), señor de los Cameros.
Alfonso X y Violante de Aragón


Biblo:  Mariana, Juan de: Historia general de España.
            Valdeón Barruque,  Julio: Alfonso X, el sabio.

Violante de Hungría



Jaime I y Violante de Hungría
Nació hacia 1216 en Estrigonia-Hungría- y falleció en Huesca en octubre de 1251. Fue por su matrimonio con Jaime I, reina de Aragón. Violante era hermana agnada[1] de santa Isabel de Hungría.
Su padre fue Andrés II de Hungría y su madre Yolanda de Courtenay, segunda esposa del rey. La Corona de Aragón pensó que su enlace con el rey Jaime I, significaría un aporte de dinero y territorios, pero en realidad, no fue así, puesto que el reino húngaro se hallaba sumido en una profunda crisis ante la pujanza del feudalismo que debilitaba el poder de la corona, debido a la ausencia del rey que se hallaba conduciendo la Quinta Cruzada y planeando aspirar al trono de Costantinopla para extender su dominio por el Oriente. Por ese motivo se había desposado con Yolanda de Courtenay, hija de Pedro II, emperador del Imperio Latino de Constantinopla y nieto del rey Luis VI de Francia.
Tal vez considerando todo esto, Violante fue comprometida con el rey hispano, por consejo del papa, celebrándose la boda el 8 de septiembre de 1235 en Barcelona. La novia arribó con un séquito de mas de cien personas y recibió como obsequio de su padre, entre otras cosas, un valioso tocado de piedras preciosas.
Doña Violante que fue la segunda esposa del rey conquistador, impulsó la conquista de Valencia y participó activamente en la política real. Se implico personalmente en las particiones de la herencia de los hijos que tuvo con el rey, tratando de enemistar a éste con Alfonso hijo del primer matrimonio de Jaime I con Leonor de Castilla.
Conquistada Morella, el rey cede a su esposa Violante la dehesa de Vallivana. A los ocho años-1241-que el aragonés había concedido su Carta Puebla a los morellanos, la población había aumentado tan admirablemente, que la reina les cede la gran dehesa de Vallivana, para servir de baldío a los habitantes de Morella y su jurisdicción. El texto integro del documento es el siguiente:
Manifestum sit omnibus, quod Ioles, Regina Aragonum, Majoricarum et Valentiae, Cometisa Barchinonae et Urgeli, et Domina Montispesulani. Damus concedimus et laudamus vobis populatoribus de Morella et de termino ipsius, presentibus et futuris, pro vedato seu dehesa totum illum montem, qui vocatur Vallivana et Salvasorria, situm afrontatum, ex prima parte cum término de Catin, et ex secunda cum término de Aras, et ex tertia parte cum serra de Ballibona, et ex cuarta parte sicut aquae labuntur circa dictum términum. Predictum utrumque montem, cum suis introitibus et egresibus et regresibus, agueis, paseis, vanationibus et pertinentibus universis, damus et concedimus vobis, dictis populatoribus, liberum et franchum ad vestras vestrorumque propias voluntates. Mandamus igitur firmiter et stricte, quod nullus homo praeter vos dictos populatores, audeat vel presumat incidere ligna, cremare, venare vel pascere in dicta dehesa vel termino ejus, sicut in praedictis affrontiationibus continetur. Dat. Barchinon. IV Idus Januarii anno Dmni. MCCXLI. Hujus rei testes sunt Dm. Arnaldus Corella, Dom. Joanes Pet. de Tarracona, Dom. Fortunjus Goya, Dom. Santius de Fraga; et ego Mag. Guido, qui mandato Dmae Reginae hoc scribi feci, loco, die et anno prefixo.

La reina Violante contó con un circulo familiar cercano en el cual abundaron los beatos y santos. Fue como ya sabemos hermana de Santa Isabel de Hungría. Del mismo modo las hijas de su hermano Bela IV de Hungría fueron santa Cunegunda de Polonia, santa Margarita de Hungría,la beata Yolanda de Polonia y la beata Constanza de Hungría. Irónicamente el padre de la reina fue excomulgado en dos ocasiones por no cumplir las demandas papales de marcar a los judíos y excluirlos de los cargos públicos, como era costumbre en el siglo XIII.
A su muerte lega a sus hijos varones pedro, Jaime y Sancho el condado de Posana en Hungría que le había legado su madre.
Los restos de la reina y los de su hija la infanta Sancha yacen en el monasterio cisterciense femenino de Vallbona de les Monges, del que había sido gran benefactora. Sus restos fueron trasladados a este sepulcro en el año 1275. tal como se indica en una inscripción lateral del sepulcro.

Fuit translata donna | Violans regina | Aragonum | anno 1276

Los restos de la reina Violante de Hungría son los únicos de la dinastía de los Arpádes, de la que descendía, y que reinó en Hungría hasta el siglo XV, que no fueron violados o destruidos.

En el año 2002 el gobierno de Hungría financió la restauración del sepulcro de la reina, pero la comunidad monástica de Vallbuena negó la autorización para que su sarcófago fuera abierto y sus restos examinados.

Sepulcro reina Violante


[1] Descendiente por linea masculina


Biblo: Del Amo, Ricardo: Sepulcros Casa Real de Aragón

Los Caballeros Templarios



“Non nobis domine,
Non nobis sed domine,
Tuo da gloriam”


Fueron la primera orden de monjes militares de la historia.
Apenas creado el reino de Jerusalén y elegido Balduino I como su segundo rey tras la muerte de su hermano Godofredo de Bouillon, muchos de los caballeros participantes en la Cruzada decidieron quedarse para defender los Santos Lugares, dado que Balduino I necesitaba organizar su reino y no podía dedicar recursos a la protección de caminos, ni contaba con efectivos para ello. Todo esto unido al hecho de que Hughes de Payens fuera pariente lejano del rey Balduino, llevo a conceder a estos caballeros un lugar donde reposar y mantener sus equipos, otorgándoseles recursos y privilegios entre los que se contaba un alojamiento en el propio palacio, que era la antigua mezquita de Al-Aqsa levantada en el recinto que en su día albergara el Templo de Salomón.
El nombre de Caballeros Templarios parece que se debe, precisamente, al hecho de que tuvieran su cuartel general en la Cúpula de la Roca, en el Monte del Templo, donde se piensa que estaba el legendario Templo de Salomón con su supuesto tesoro.
Balduino I cede el Templo de Salomón a los Templarios
La Orden fue fundada en 1118 o 1119,   por el citado Hughes de Payens-un caballero de la Champaña- con ocho compañeros quienes se comprometieron bajo juramento perpetuo en presencia del patriarca de Jerusalén. Su propósito original era proteger las vidas  de los cristianos que peregrinaban a Tierra Santa tras su conquista. Fueron reconocidos por el Patriarca Latino de Jerusalén, Garmond de Picquigny, quien les dio como regla la de los canónigos agustinos del Santo Sepulcro. Al principio sobrevivían de limosnas y fueron conocidos como los pobres Caballeros de Cristo.
La orden fue aprobada oficialmente por la iglesia católica en 1129 durante el Concilio de Troyes. Los Caballeros Templarios empleaban como distintivo un manto blanco con una cruz roja dibujada. Estos caballeros constituían una de las unidades militares mejor entrenadas de todas las que participaron en las Cruzadas.
Pese a la pobreza inicial la orden del Temple terminó por cimentar y gestionar- para esto existía una parte no combatiente- una compleja estructura económica a lo largo del mundo cristiano, creando nuevas técnicas financieras, formas primitivas de la banca actual, y levantando una serie de fortificaciones por todo el Mediterráneo y Tierra Santa. Pronto constituyeron una base de poder por derecho propio a la que se unían gran cantidad de adeptos y que era del total agrado de Roma. Sus propiedades estaban exentas de impuestos, no se sujetaban  a jurisdicción y no tenían que pagar los diezmos eclesiásticos tan comunes en aquel momento.

Los templarios fueron decisivos en la segunda Cruzada, protegiendo al rey Luis VII de Francia en las derrotas que sufrió a manos de los turcos. Tres grandes maestres templarios fueron hechos prisioneros en los 30 años que duró el combate: Bertrand de Blanchefort, Eudes de Saint-Armand y Gerard de Ridefort. Pero las derrotas ante Saladino les obligan a retroceder en Tierra Santa. El 4 de julio de 1187 al oeste del mar de Galilea en un lugar conocido como “Cuernos de Hattin” los cruzados formados primordialmente por contingentes templarios y hospitalarios comandados por Guido de Lusignan, rey de Jerusalén, y Reinaldo de Châtillon, se enfrentan  a las tropas del Sultán de Egipto; Saladino, quien les inflinge una sonora derrota en la que cae prisionero el gran maestre de los Templarios Gerard de Ridefort. Saladino toma posesión de Jerusalén terminando de un manotazo con el reino fundado por Godofredo de Bouillón.
Batalla de los cuernos de Hattin
El rey Ricardo III de Inglaterra-Corazón de León-logra en la tercera Cruzada un acuerdo con Saladino a fin de convertir a Jerusalén en una especie de ciudad libre para el peregrinaje. Pero tras el desastre de Hattin las cosas van de mal en peor y en 1244 Jerusalén, recuperada 16 años antes por Federico II mediante pactos con el sultán Al-Kamil, cae definitivamente y los templarios se ven obligados a trasladarse a San Juan de Acre junto con otras dos ordenes monásticas: Los Hospitalarios y los Caballeros Teutónicos.
Las siguientes Cruzadas ( cuarta, quinta y sexta ), a las que, es evidente, se alistaron los Templarios no tuvieron ningún reflejo práctico o fueron un desastre, como la toma de Bizancio durante la cuarta Cruzada.
En 1248, San Luis de Francia decide convocar la séptima Cruzada, pero no contra Tierra Santa, sino contra Egipto lo que constituyó un grave error táctico. Esto unido a las pestes que sufrieron los cruzados les condujo a la derrota de Mansura y al posterior desastre en el cual el propio rey Luis IX cae prisionero. Los Templarios, tenidos en alta estima por sus enemigos, son los encargados de negociar la paz y de prestar al rey la fabulosa suma de su rescate.
En 1291 cae San Juan de Acre con los templarios luchando a muerte al lado de su maestre Guillaume de Beaujeu. Este hecho marca el fin de las Cruzadas, pero no de la orden que establece su cuartel general en Chipre, isla que habían poseído los templarios tras comprarla a Ricardo Corazón de León, pero que tuvieron que devolver ante la rebelión de sus habitantes. Así, pues, la convivencia con los soberanos de Chipre resultó incomoda hasta el punto de participar el Temple en la revuelta palaciega que destronó a Enrique II de Chipre, para entronizar a su hermano Amalarico II.
Baphomet

El papa Clemente V trata de fusionar las ordenes militares dado que la mentalidad en el mundo cristiano iba cambiando y ya no se promovían cruzadas, pero tropieza con la negativa del último gran maestre templario Jacques de Molay a pesar de la insistencia y las presiones papales. El 6 de junio de 1306 es llamado a Poitiers por el papa para un último intento, cuyo fracaso, determinó el destino de la orden. Para este final fue decisivo el rey de Francia Felipe IV el Hermoso quien ambicionaba las riquezas templarias ante las deudas que su país había adquirido por el préstamo que su abuelo Luis IX solicitó a la orden a fin de pagar su rescate tras ser capturado en la Séptima Cruzada. Además este monarca anhelaba un estado fuerte con el rey concentrando todo el poder, deseo éste, que chocaba con el poder de la iglesia y de los Templarios. Felipe convence al papa Clemente V, con fuertes lazos con Francia, de iniciar un proceso contra los Templarios acusándolos de sacrilegio a la Cruz, herejía, sodomía y adoración de ídolos paganos como el famoso Baphomet . Se les acusó de escupir a la cruz, renegar de Cristo, adora a Baphomet y de tener contacto homosexual, entre otras muchas incriminaciones.
 Fue inestimable la ayuda de Guillermo de Nogaret, canciller del reino, del inquisidor general de Francia Guillermo de Paris y de Eguerrand de Marigny, quien al final se apoderará del tesoro de la orden y lo administrará en nombre del rey.
Para acabar con la orden se sirvieron del testimonio de un tal Esquieu de Floyran, espía a  las órdenes de la Corona de Francia y de la de Aragón. Este personaje le fue a Jaime II de Aragón con el cuento de que un prisionero templario la había confesado los pecados de la orden. Jaime de Aragón no le creyó y lo echó del reino con cajas destempladas. Esquieu le fue con el cuento a Nogaret que no tenía mas voluntad que la del rey y aunque existe, casi la seguridad de que no le creyó, no perdió sin embargo, la gran oportunidad de usarlo como fundamento del dispositivo que llevó a  la
disolución de la Orden. Felipe despachó correos a todo el reino ordenando detener a todos los Templarios y requisar sus bienes.
De este modo Jacques de Molay y ciento cuarenta templarios fueron encarcelados, sometidos a torturas y juzgados por la justicia ordinaria, lo cual era contrario a derecho ya que las órdenes militares estaban aforadas y sólo podían ser juzgadas con respecto al derecho canónico. Esta intervención del poder temporal en la esfera de la  jurisdicción papal, no sólo dio origen a una enérgica protesta por parte del papa, sino que este anuló el juicio íntegramente y suspendió los poderes de todos los inquisidores e incluso de los obispos. Pero la suerte del Temple estaba echada, la acusación había sido admitida y así permaneció como base irrevocable para todos los procesos que siguieron.
Templarios ardiendo en la hoguera

El  propio Jacques de Molay había sucumbido a las torturas y había confesado la culpabilidad de al orden.  No obstante, el papa reservó para su propio arbitrio la causa del gran maestre. Al haber confesado solamente quedaba reconciliarlos con la iglesia para lo cual y para darle mas solemnidad se erigió una plataforma delante de la catedral de Notre Dame de Paris. Una vez leída la sentencia se esperaba que Jacques de Molay proclamara su arrepentimiento, pero el gran maestre, en ese momento supremo, recuperó su coraje y proclamó a los cuatro vientos la inocencia del Temple y la falsedad de sus propias y supuestas confesiones. Fue inmediatamente acusado de herejia y condenado a morir en al hoguera junto a Geoffroy de Charnay atados a una estaca y frente a las puertas de Notre Dame el día de la Candelaria de 1314. Antes de morir Jacque de Molay pronunció las siguientes palabras:
"Dios conoce que se nos ha traído al umbral de la muerte con gran injusticia. No tardará en venir una inmensa calamidad para aquellos que nos han condenado sin respetar la auténtica justicia. Dios se encargará de tomar represalias por nuestra muerte. Yo pereceré con esta seguridad”.
Casualidad o no, a los pocos días-37- fallece el papa entre terribles sufrimientos y meses mas tarde el rey Felipe se golpea con una rama en la cabeza mientras paseaba a caballo, lo cual le produce una parálisis general que lo lleva a la muerte poco después, tras padecer una terrible agonía. De este modo termina la historia del Temple y comienza la leyenda.
Tras esto, la orden trataría de penetrar de nuevo en Oriente Medio desde Chipre. La isla de Arwad perdida en septiembre de 1302 fue la última posesión templarla en Tierra Santa. Ningún poder europeo se interesaba ya por al conquista de los Santos Lugares por lo cual los templarios se encontraron solos. De hecho una de las razones por las que Jacques de Molay se encontraba en Francia cuando lo capturaron era la de convencer al rey francés de organizar una nueva Cruzada.

El 25 de octubre de 2007 los responsables del Archivo Vaticano publicaron el documento Processus contra Templarios, que recopila el pergamino de Chinón o las actas de exculpación del Vaticano a al orden del Temple, precisamente el año en el cual se conmemoraba el 700 aniversario del inicio de la persecución contra la Orden.
 Desde el punto de vista de las acusaciones y los procesos montados contra ellos por los consejeros del rey de Francia, los Templarios son completamente inocentes. Los procesos son nulos de pleno derecho, alevosamente parciales, incluso aquellos que prescindieron de la tortura. Pero históricamente, la degradación sufrida por su adicción al dinero, al poder y a la política, los condena irremediablemente como culpables.No por haber traicionado a la iglesia o a la monarquía sino por haberse traicionado ellos mismos, a sus ideales y a sus orígenes.
                                             
 

Bibl: Walker, Martin: Historia de los Templarios.
Recomiendo un libro: Los Templarios de Jesús Mestre Godes

Jaime I de Aragón, el Conquistador



Era Jaime I el hombre más hermoso del mundo, un palmo más alto que otro cualquiera, bien formado y perfecto en todos sus miembros. Tenía la cara grande, sonrosada y fresca; grande, pero, bella la boca; hermosos y blancos dientes, ojos negros y cabellos rubios. Era de grandes espaldas, esbelto, de manos muy hermosas, y de brazos gruesos y bien hechos.
Bernardo Desclot

Jaime I y los Fueros de Aragón 
Nació en Montpellier el dos de febrero de 1208. Fue hijo de Pedro el Católico y de María  de Montpellier. Según la leyenda, el matrimonio estaba tan mal avenido, que la Corte tuvo que urdir una trama para que la reina se quedara encinta: La hicieron pasar por una amante del rey. Al amanecer, después de haber mantenido relaciones con su esposa sin saberlo, el rey descubrió el engaño y abandonó el palacio para no volver jamás.
El propio Jaime lo relata en el Libro de los Hechos, aunque suavizándolo un poco.
El nombre lo obtuvo su madre encendiendo doce velas con los nombres de los doce apóstoles y eligiendo aquella que tardara mas en extinguirse, que resultó ser la de Santiago, que también quiere decir Jaime en Aragón y Cataluña.
Muerto su padre en la batalla de Muret (1213) en la que defendió a sus vasallos occitanos, Jaime se quedó en poder de Simon de Montfort, el jefe de al Cruzada contra los cataros, enemigo por tanto de los lideres occitanos, quien se negó a entregarlo a los aragoneses hasta pasado un año y gracias a la intercesión del papa Inocencio III, que se lo ordenó. Durante su minoría de edad estuvo tutelado por los Templarios en el castillo de Monzón, mientras era regente el conde Sancho Raimúndez, hijo de Ramón Berenguer IV y tío abuelo de Jaime.
Tenía el príncipe seis años cuando fue jurado en las Cortes de Lérida en 1214. En 1218 se celebran por vez primera Cortes generales de aragoneses y catalanes en las cuales fue declarado mayor de edad. A la muerte de su madre (1219) hereda el señorío de Montpellier.
En febrero de 1221 se casa con Leonor de Castilla, hermana de la reina Berenguela y tía de Fernando III de Castilla. Anulado este casamiento por razones de parentesco, contrae segundas nupcias con la princesa Violante, hija de Andrés II rey de Hungría, el ocho de septiembre de 1235. A la muerte de su primo Nuño Sánchez (1241), hereda por testamento los condados de Rosellón y Cerdaña, así como el vizcondado de Fenolledas en Francia.
Con su primera mujer Leonor, tuvo a don Alfonso (1229-1260), que casó con Constanza de Moncada.
Con la segunda, Violante, tuvo nueve mas.
·        Pedro III, el grande, que le sucedió en los reinos de Aragón y Valencia y en los condados catalanes.
·        Jaime II de Mallorca, heredero del reino de Mallorca que comprendía las islas Baleares (Mallorca, Menorca-aun bajo el poder de un soberano musulmán pero tributaria desde 1231- Ibiza y Formentera ), los condados de Rosellón y la Cerdaña,    mas los territorios que su padre conservaba en Occitania. ( el señorío de Montpellier, el vizcondado de Carlades en Auvernia y la baronía de Omelades contigua a Montpellier ).
·        Don Fernando (1245-1250).
·        Don Sancho (1250-1279), arcediano de Belchite, abad de de Valladolid y arzobispo de Toledo, que falleció en poder de los moros granadinos.
·        Doña Violante de Aragón, esposa de Alfonso X, el Sabio.
·        Doña Constanza (1239-1269), esposa del infante don Manuel, hermano de Alfonso X.
·        Doña Sancha, que se hizo monja, muriendo en Jerusalén.
·        Doña María (1248-1267), también religiosa.
·        Doña Isabel (1247-1271), esposa de Felipe III, el Atrevido, hijo de San Luis de Francia.
Los primeros años de reinado los dedica a someter a los nobles rebeldes, llagando a caer prisionero en 1224; reorganiza las finanzas del reino arruinado por la funesta política de Pedro I, el Católico y afronta los problemas derivados de la sucesión en el condado de Urgell.
Puesto en orden el reino y aprovechando el debilitamiento del poderío musulmán tras la derrota en las Navas de Tolosa, emprende el rey Jaime la expansión por el Mediterráneo, proceso este inscrito en la política global de los reinos cristianos peninsulares.

Toma de Ibiza


En 1229 acomete la conquista de Mallorca. Tras la toma de la ciudad ( diciembre de 1229), se apodera de la isla en pocos meses, excepto un pequeño núcleo de resistencia musulmana que logró mantenerse en la sierra de Tramontana. Mientras, establece un protectorado sobre Menorca, rubricado por el tratado de Capdepera, mediante el cual, los musulmanes menorquines aceptan su soberanía. Por último cede la sumisión de Ibiza a la alta aristocracia catalana, que la hace efectiva en 1236.
Conseguido el dominio sobre Baleares asume la conquista de Valencia en 1232, ocupando Burriana y Peñíscola, el reino de Valencia (1238) e incorporando Játiva y Biar entre 1244 y 1245. En 1244 conquista, también, Murcia que cede, sin embargo, al rey Alfonso X de Castilla por el Tratado de Almizra.
Su prioridad es la expansión comercial y política por el Mediterráneo. La conquista de las Baleares gracias a la potencia naval catalana, le permite controlar las rutas comerciales del occidente mediterráneo y terminar con la piratería islámica. Las Baleares fueron decisivas para el comercio entre Cataluña y el norte de África.
Tanto en Mallorca como en Valencia, Jaime I decidió crear reinos autónomos integrados en la Corona de Aragón. De este modo la corona se configura en una serie de piezas que, siguiendo una concepción patrimonial, el rey repartirá entre sus hijos en testamentos sucesivos.
El periodo de campañas permitió resolver, de momento, los problemas económicos del reino y derivar la belicosidad de la nobleza hacia otros objetivos, aunque el reparto que el rey efectuó de los territorios entre sus hijos, lo enfrentaron, de nuevo, con los nobles, a cuyo frente estaban, a veces, algunos de los infantes: Alfonso hasta su muerte en 1260, Pedro y el bastardo Fernando Sanchís de Castro, en los últimos años del reinado.
En Aragón disgustó la conversión de Valencia en reino independiente y en Cataluña la devolución de Murcia a Castilla. Por ello cuando el rey solicita ayuda para una campaña contra Andalucía, se propicia una nueva revuelta, ante la confiscación de bienes que emprendió el monarca.
Jaime I de Aragón fue un hombre inteligente y culto que utilizó en sus pugnas con la nobleza el soporte de la doctrina jurídica romana, revitalizada por la escuela de Bolonia, que afirmaba la supremacía del príncipe. Favoreció a los municipios y a la burguesía, organizó el Consell de Cent en Barcelona y promovió la redacción del Libro del Consulado del Mar, un compendio de derecho marítimo.
Durante su reinado se produjo el nacimiento de la conciencia territorial en la Corona de Aragón, sobre manera en los estados fundacionales de Aragón y el principado de Cataluña, con la actuación de dos fuerzas: La normalización del Derecho y la conversión de las Cortes en una institución cohesionadora de la conciencia de comunidad.
En los últimos años de su vida promovió dos Cruzadas a Tierra Santa ( 1269 y 1274), fracasando en ambos intentos. Enfermo, abdicó en sus hijos, Pedro y Jaime, muriendo en Valencia en 1276. Enterrado en Poblet, sus restos son trasladados en 1835 a Tarragona y reintegrados a Poblet en 1952.


Monasterio de  Poblet

Bibl:  Documentos de Jaime I de Aragón: Ambrosio Huici Miranda.

Berenguela I de Castilla, La Grande

Berenguela I en una vidriera del Alcázar de Segovia
Fue la primera de los hijos de Alfonso VIII de Castilla y de Leonor Plantagenet, siendo nieta, por tanto, de Leonor de Aquitania. La infanta nació en Segovia el uno de junio de 1180. Reina de Castilla en 1217 y reina consorte de León entre 1197 y 1204.
Dado que los infantes nacidos posteriormente no sobrevivieron, Berenguela fue la heredera nominal al trono castellano durante mucho tiempo; esto la convirtió en un partido muy codiciado en toda Europa.

En 1187 pide su mano Conrado, duque de Rothemburg, quinto hijo de Federico I Barbarroja, emperador germánico. Al año siguiente se firma el contrato matrimonial en Seeligenstadt, tras lo cual Conrado emprende viaje a Castilla, celebrándose los esponsales en la ciudad de Carrión donde el noble alemán es armado caballero. El matrimonio no llegó a consumarse, en un primer momento por la edad de Berenguela y mas tarde porque los reyes tuvieron en 1189 un hijo varón, Fernando, que paso a ser el heredero. El emperador Federico viendo frustradas sus aspiraciones en Castilla, deshace el compromiso, pese a la abundante dote de la infanta Berenguela. El duque y ella jamás volverían a verse.
 La infanta solicitó al papa la anulación del compromiso parece ser que influida por su abuela Leonor de Aquitania que no deseaba tener a un Hohenstaufen por vecino de sus feudos franceses. Estos temores desaparecen totalmente al morir el duque asesinado en 1196.

Un año después se casa Berenguela en Valladolid con el rey de León Alfonso IX, tío segundo suyo. De este matrimonio nacen cinco hijos:
• Leonor (1198-1202).
• Constanza (1200-1242), monja en el monasterio de las Huelgas.
• Fernando (1201-1252), futuro rey de Castilla y León con el nombre de Fernando III.
 • Alfonso (1202-1272), señor de Molina y Mesa por su primer matrimonio con Mafalda González de Lara. Posteriormente contrajo nupcias con Teresa Núñez y con Mayor Téllez de Meneses, señora de Montealegre y Tiedra. De este matrimonio nacería la célebre María de Molina, esposa de Sancho IV de León y Castilla.
 • Berenguela (1204-1235), casada con Juan de Brienne, rey-regente de Jerusalén.
 Sin embargo, en 1204 el papa Inocencio III anula su matrimonio con el rey leonés alegando el parentesco de los cónyuges, pese a haberlo permitido Celestino III en su momento. Era la segunda anulación tanto para Berenguela como para Alfonso. Ambos solicitaron fervientemente la concesión de una dispensa que les permitiera permanecer juntos. El Papa, inflexible, la denegó consintiendo no obstante, que sus hijos fueran considerados legítimos.
 Disuelto su matrimonio Berenguela regresa a Castilla junto a sus padres donde se consagra a la educación de sus hijos.

Cuando muere Alfonso VIII en 1214, el príncipe Enrique heredero del trono es aun menor de edad, por lo que se abre un periodo de regencia bajo la madre del rey que duró exactamente 24 días hasta su muerte y tras esto, bajo la de su hermana Berenguela. Los Lara obligan a la regente a entregar la regencia al conde Álvaro Núñez de Lara a fin de evitar un conflicto civil en el reino.
En febrero de 1216 se celebra en Valladolid una curia extraordinaria en la que los magnates castellanos acuerdan, con apoyo de Berenguela, hacer un frente común contra don Álvaro de Lara. En mayo de ese mismo año la situación se torna peligrosa en Castilla para Berenguela, por ello decide refugiarse en el castillo de Autillo (Palencia) cuyo tenente es el noble Gonzalo Rodríguez Girón, uno de sus fieles, a la vez que envía a su hijo Fernando a León junto a su padre Alfonso IX.
 Las circunstancias cambian al morir Enrique repentinamente a consecuencia de una herida fortuita en la cabeza. Su tutor intentó ocultar los hechos, llevándose el cadáver a Tariego, pero no pudo evitar que el suceso llegara a oídos de Berenguela.
 La muerte prematura de su hermano propició que el reino pasara a Berenguela, quien en el acto de proclamación, renuncia al trono a favor de su hijo Fernando, a cuyo lado permaneció siempre como consejera.
Por ello concertó su matrimonio con Beatriz de Suabia, nieta de los emperadores Federico I Barbarroja e Isaac II Ángelo. Este matrimonio elevó la alcurnia de los reyes de Castilla y abrió las puertas de Europa a Fernando III.

 Una ocasión difícil en la que destacó la mediación de Berenguela, se produjo cuando el padre de Fernando, Alfonso IX rey de León, instigado por Álvaro de Lara penetró en Castilla con un ejercito a fin de hacerse con el trono de su hijo. La intervención de Berenguela y el fallecimiento del conde de Lara propiciaron la firma del Pacto de Toro mediante el cual padre e hijo pusieron fin al enfrentamiento castellano-leonés.
 En 1222 de nuevo los Lara se enfrentan al rey, pero la mediación de Berenguela pone fin a la contienda al concertarse la boda de Mafalda de Molina con Alfonso, hermano del rey Fernando.
 En 1224 casa a su hija Berenguela con Juan de Brienne en una maniobra que acercaba a Fernando al trono leonés, ya que Juan de Brienne era el candidato de Alfonso IX para una de las hijas habidas en su primer matrimonio. Al adelantarse Berenguela evitó que las hijas del rey tuvieran un marido que pudiera reclamar el trono de León.

Pero su intervención mas decisiva a favor de su hijo se produce a la muerte de Alfonso IX quien designa a sus dos hijas, Dulce y Sancha, habidas con Teresa de Portugal como herederas al trono. Berenguela se reúne en Benavente con la madre de las infantas consiguiendo la firma del Tratado de las Tercerías, por el cual las infantas renuncian al trono a favor de su hermano a cambio de dinero y otras ventajas. Así quedaron ya unidos para siempre León y Castilla.

Tras la muerte de Beatriz de Suabia elige para segunda esposa del rey a una noble francesa Juana de Danmartin, candidata elegida por la hermana de Berenguela, Blanca de Castilla, reina de Francia por su matrimonio con Luis VIII.
La reina Berenguela ejerció como tal mientras Fernando proseguía con la Reconquista por tierras del sur, gobernando el reino con la habilidad que siempre la caracterizó. Se entrevista por última vez con su hijo en Pozuelo (Ciudada Real) en 1245, falleciendo al año siguiente.

Fue una mujer interesada por cultura y protectora de los monasterios. Supervisó personalmente la construcción de las catedrales de Burgos y Toledo y encargó al cronista Lucas de Tuy una crónica sobre los reyes de Castilla y León. Falleció el ocho de noviembre de1246. Esta enterrada en el monasterio de las Huelgas en Burgos.
Catedral de Burgos