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Sancha Raimúndez, la última infanta-reina

Alfonso VII y su Corte


Hija de Urraca I de León y de su primer marido Raimundo de Borgoña, es hermana de Alfonso VII, el emperador.

Se desconoce el año exacto de su nacimiento (quizá entre 1095 y 1102). Se crió con su madre y sus tías Elvira y Sancha, quienes estaban en posesión del Infantado: un conjunto de monasterios y tierras, que sólo disfrutaban las infantas solteras y que a su muerte debían volver a la Corona. Este fue, también, el caso de Sancha Raimúndez que ostentó los Infantados de Galicia, León y Castilla. El Infantado la convertía en dueña de los monasterios mas importantes del reino, entre ellos San Isidoro de León.

Cuando fallece su madre y su hermano Alfonso es coronado rey de León, le otorga el titulo de reina, siguiendo el ejemplo de su abuelo Alfonso VI el Bravo, que nombró a sus hermanas Urraca y Elvira, reinas de Zamora y Toro, respectivamente. La infanta-reina Sancha se convierte entonces en una de las mejores consejeras de su hermano, apareciendo su nombre, casi siempre,  en los documentos públicos del emperador.

La infanta fue quien se encargó de la educación de los hijos de Alfonso VII, en particular de las hijas: Urraca, la asturiana y las dos infantas llamadas Sancha.
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En 1141 dona a los hospitalarios de San Juan de Jerusalén el monasterio de Bamba, hoy desaparecido, con sus territorios, iglesias, villas y heredades, manteniendo siempre con esta orden una relación muy estrecha.

 La infanta consigue en 1148, reunidas las cortes en Palencia, que los agustinos de Carbajal de la Legua se trasladen a San Isidoro y la monjas benedictinas de San Isidoro lo hagan a Carbajal. Sancha dijo cumplir así la orden recibida del mismo San Isidoro de Sevilla que se le había aparecido.

En su testamento otorgado en 1159, ordena reintegrar al monasterio de San Isidoro todos los territorios que había reservado para ella. La infanta fallece en febrero de ese mismo año.
A su muerte la institución del Infantado desaparece como tal, puesto que no volverá a ser patrimonio de las infantas solteras.

Esta enterrada en el Panteón de Reyes de San Isidoro de León.



Bibl: Barquero Goñi, Carlos: Los Hospitalarios y la nobleza castellano leonesa.

Martin, Therese: Hacia una clarificación del Infantazgo en tiempos de la reina Urraca y su hija Sancha.

Las dos Sanchas, infantas de Castilla

Ambas eran hijas de Alfonso VII, el emperador y de su primera y segunda esposas.
A las dos las casaron con reyes de reinos principales de la época, para mantener una política de paz que permitiera continuar la Reconquista sin perder el tiempo que guerrear con el vecino.

Berenguela de Barcelona, madre de la infanta Sancha.
La mayor de las dos fue Sancha de Borgoña y Barcelona, infanta de Castilla. Se cree que nació hacia 1137. Su madre fue Berenguela de Barcelona, la primera esposa del emperador, hermana del conde Ramón Berenguer IV.       
El dos de junio de 1157 se casó en Carrión de los Condes con el rey Sancho VI de Navarra. Otra de las obligaciones de estas mujeres era tener hijos para asegurar la sucesión y proveer infantes e infantas para futuras posibles alianzas.
Esta cumplió con creces ya que tuvo seis hijos:
Berenguela, casada con Ricardo Corazón de León.
Sancho VII, el fuerte, rey de Navarra.
Blanca, casada con Teobaldo de Champaña y madre del rey Teobaldo I de Navarra. Sus descendientes se convertirían en el siglo XIII en reyes de Navarra.
Fernando?.
Ramiro, obispo de Pamplona.
Constanza, fallecida muy joven.
La reina Sancha fallece, se supone que en Navarra, en 1179.
Alfonso y Sancha de Aragón, presidiendo la Curia Regia.
Miniatura del siglo XII.

La segunda es Sancha de Borgoña y Polonia. Nace en 1158 y fallece en Sigena en 1208. Infanta de Castilla, hija del emperador y de su segunda mujer Riquilda de Polonia.
Casó el 18 de Enero de 1174, en la catedral de Zaragoza con Alfonso II de Aragón.

Fue la primera reina en utilizar un sello regio. Sus características son similares al usado por su marido Alfonso, mostrando en el anverso, una imagen de la reina entronizada con una flor de lis en la mano y en el reverso otra ecuestre, montando a la amazona con vestiduras femeninas.

Destacó como mecenas de las artes, que se evidencia no sólo en la originalidad del sello que ostentó, sino en la fundación del Monasterio de Sigena (Huesca), que tuvo la función de panteón de los reyes aragoneses. Se cree que al enviudar se retiró a este monasterio en cuya administración había participado y al que hizo muchas donaciones. Testó en 1208, disponiendo su enterramiento en la capilla de San Pedro de Sigena. Parece ser que fallece después del 6 de noviembre de 1208 fecha en la que aparece por última vez haciendo donaciones.
Nacimiento. Miniatura románica en la Sala Capitular de Sigena,

Esta reina también cumplió con creces su misión de dar hijos a la corona ya que tuvo nueve.

Pedro II, el católico, rey de Aragón y conde de Barcelona.
Constanza, casada con Emerico I de Hungría.
Alfonso II, conde de Provenza.
Leonor, casada con Ramon VI de Tolosa.
Sancha casada con Ramón VII de Tolosa.
Sancho, muerto joven.
Ramón Berenguer, muerto joven.
Fernando, abad de Montearagón.
Dulce, monja en el Monasterio de Sigena.


Monasterio de Sigena (Huesca)


Bibl. Historia general de España y America
Serrano Coll, Marta: Iconografía de género: Los sellos de las reinas de Aragón en la Edad Media
Gran enciclopedia aragonesa : Sancha de Castilla.


Berenguela de Navarra, reina de Inglaterra


Berenguela, efigie tumbal
Nació, posiblemente en Tudela hacia 1170 y murió en  le Mans, Francia, en 1230. Reina de Inglaterra, duquesa de Normandía y condesa de Anjou, fue la mayor de las hijas de Sancho VI de Navarra y de Sancha de Castilla, hija de Alfonso VII el Emperador.

Se casó con Ricardo Corazón de León, eternamente prometido a Aélis de Francia que era, por cierto, prima de Berenguela. El acuerdo con Aélis se rompe al esperar ésta un hijo de Enrique II, el padre de Ricardo, que la había convertido en su concubina.

Leonor de Aquitania, elige personalmente a la princesa Navarra para esposa de su primogénito. Hay quien dice que la reina madre escogió a una princesa oscura. No comparto esa opinión: una nieta de Alfonso VII el emperador, princesa de un reino como el de Navarra, no pasaba desapercibida en aquellos tiempos. Además los cónyuges de tres hermanos de Ricardo eran primos suyos: Margarita de Francia, casada con Enrique el joven, futuro Enrique III, Alfonso VIII de Castilla, marido de Leonor Plantagenet y Guillermo “el bueno” de Sicilia cuya esposa Juana Plantagenet fue compañera de la princesa Navarra en viajes y aventuras de todo tipo, durante la tercera cruzada, en la que participó Ricardo.
Berenguela y Ricardo navegando juntos

Berenguela se unió a la comitiva del rey en Mesina, Italia, cuando este iba ya camino de Palestina. Parece que convivieron durante un tiempo hasta casarse en la capilla de San Jorge en Limassol, Chipre el 12 de marzo de 1191. Leonor de Aquitania viajó desde Inglaterra, para acompañar a la novia, a pesar de tener ya 70 años.
Se discute la consumación de este matrimonio, apoyándose en el hecho de que no hubieran tenido hijos, ya que se insinúa la posible homosexualidad de Ricardo, recogida incluso, por La Enciclopedia Británica. Sin embargo se conoce la existencia de un hijo bastardo del rey y su costumbre de violar a las mujeres de los pueblos que osaban contestar su autoridad. Además, Ricardo necesitaba un hijo para garantizar la sucesión. Por lo que la leyenda de la reina virgen parece ser sólo eso, leyenda.

Además la ausencia de hijos, puede ser debida a la infertilidad de uno de los cónyuges. Si se afirma que Ricardo tenía un bastardo cabe pensar que el problema lo tuviera la reina. Y siendo así ¿Por qué no fue repudiada?. El papa hubiera accedido. Se aducen otras razones: que Ricardo no podía perder a su mejor aliado para defender sus intereses en el sur de Francia, Navarra, aunque una vez recuperado el control de sus dominios esta apoyo ya no era tan necesario. Entonces, pudiera ser que el rey fuera consciente de que el estéril era él, por alguna razón posterior al nacimiento de su hijo, ya que curiosamente no tuvo ningún otro.


Como sabemos Ricardo I de Inglaterra, participó en  la tercera cruzada. El rey y sus tropas ayudaron a conquistar Acre, a pesar de estar muy enfermo de escorbuto. Mientras duró la enfermedad, se cuenta que mataba guardias con una ballesta, teniendo que ser para ello llevado en camilla por sus ayudantes.

Berenguela residió en San Juan de Acre a la vez que el rey guerreaba contra los sarracenos. Terminada la campaña, volvieron a Europa por separado. Ricardo fue hecho prisionero en Alemania y la reina se quedó en Poitiers, tratando de ayudar a su suegra Leonor, regente del reino, a conseguir la fabulosa suma que el emperador alemán exigía por Ricardo. Uno de los hermanos de Berenguela, Fernando, fue ofrecido como rehén para cubrir la garantía del rescate que quedó por pagar.

Aunque se asegura que tras la liberación del rey, éste y Berenguela no volvieron a reunirse, lo cierto es que se reconciliaron y reiniciaron su convivencia, decidiendo residir en el condado de Anjou. Pero las continuas disputas territoriales entre Ricardo y Felipe Augusto de Francia, los volvieron a separar definitivamente.
Detalle del Retablo de Aralar

Cuando muere Ricardo (6 de abril de 1199) en el asedio a Châlus, la reina inicia un largo litigio con Juan sin Tierra, el sucesor, por negarse éste a dar cumplimiento de las disposiciones testamentarias de su hermano para su viuda. Con la ayuda de los papas Inocencio III y su sucesor Honorio III, Berenguela consigue que el rey Enrique III, cumpla los acuerdos alcanzados.

Berenguela de Navarra nunca llegó a pisar Inglaterra, por eso se la conoce como “la reina ausente”, aunque hay historiadores que aseguran que lo hizo después de viuda.
En realidad fueron unos reyes poco ingleses. Ricardo Corazón de León estuvo en su tierra solamente un total de seis meses en los diez años de reinado. Prefería residir en Francia. Parece ser que solía decir una frase que disgustaba a los británicos: “Si tuviera a quien, vendería Londres”.

 La mayor parte de historiadores ingleses afirma que: “Fue un mal hijo, un mal marido y un mal rey, pero un soldado espléndido y galante”. Berenguela lo amó toda su vida, pero según muchos, no fue correspondida.



Bibl.: English Monarchs: Richard I.

Blog de Berenguela de Navarra.

El reino de Navarra


Poblada desde el magdaleniense, posteriormente se extendieron por la región la cerámica plástica y la cultura megalítico-pirenaica. En los comienzos de la historia, los pobladores del reino fueron los vascones a los que se unieron infiltraciones de celtiberos y en el siglo I, Pompeyo al fundar  Pamplona, (-75) afirmó la dominación romana que en tiempos de T. Sempronio Graco(-178), había llegado  al valle medio del Arga. Tras la crisis del poder romano, los vascones prácticamente paganos, vivieron independientes al margen de suevos y visigodos. Hasta el reinado de Suintila ( 621-631), los vascones que con frecuencia devastaban la Tarraconense, no fueron sometidos por los visigodos. En esa época se establece una especie de protectorado visigodo subordinado al poder de Córdoba. Esto permite salvaguardar las instituciones locales.
Iñigo Arista
Pamplona se cree que capituló ante los árabes entre 716 y 719, pero el resto de Navarra y las Vascongadas, a pesar de la guarnición instalada por el emir Uqba, se mantuvo siempre rebelde a la soberanía musulmana.
Un siglo mas tarde los vascones mantuvieron la misma rebeldía frente  a los francos a los que infligieron dos derrotas importantes. Durante la primera mitad del siglo IX se agruparon bajo el mando del supuesto primer rey de Pamplona, Iñigo Arista, y a lo largo de este mismo siglo, aliados con la familia muladí de Banu Qasi, ejercieron una fuerte hegemonía sobre los habitantes de la comarca de Jaca, núcleo originario del futuro condado y mas tarde reino aragonés.
La dinastía Arista fue sustituida en el  año 905 por la Jimena cuyo primer titular fue  Sancho Garcés  quien se impone a los vascones  del reino de Pamplona. En ese momento Navarra se lanza  a la conquista de nuevos territorios, imitando al reino de León. Sancho con la ayuda de Alfonso III el Magno, afianza el pequeño reino y logra extender sus fronteras hasta Monjardin.
A partir de aquí, el reino de Navarra es considerado un vecino peligroso. Desaparece la alianza con los Banu Qasi y apoyado por Ordoño I de León, avanza por tierras riojanas en una campaña de saqueo contra contra Najera y Tudela posiciones en poder de los Banu Qasi.  Abd al Rahmán III no tolera esta actitud hostil y ataca Navarra, derrotando a navarros y leoneses en Valdejunquera (920).
Dinastía Jimena
Tres años mas tarde de esta derrota, Sancho emprendió con Ordoño II la reconquista de la Rioja y ocupó Nájera que quedó incorporada a Navarra. Abd-al Rahman III comienza otra campaña de castigo contra Navarra.  La agonía del califato de Córdoba permitió a la España cristiana despertar del letargo político y de la postración militar defensiva que mantuvo en el siglo X. Pero  el reino astur-leonés estaba  quebrado por la hostilidad del condado de Castilla y azotada por las campañas de Almanzor. Frente a esto se levanta el pequeño reino de Navarra que no había sufrido los ataques del caudillo musulmán. Bajo el reinado de Sancho III el Mayor (1000-1035) el reino de Navarra vive su época de máxima expansión territorial, incorporando Sobrarbe, Los países de habla vasca y la Rioja alavesa.
El reino bajo Sancho el Mayor
Sancho el Mayor ejerció una verdadera hegemonía política sobre el conde de Barcelona, el de Gascuña y el rey de León, Vermudo I, al cual decidió atacar apoderándose de Astorga, Zamora y León. Sin embargo la gran expansión terminó con el testamento del rey quien de acuerdo con el derecho público navarro no dividió el regnum o núcleo primario del reino de Navarra que heredó su primogénito García Sánchez III, ampliado con las provincias vascas mas las tierras comprendidas entre Santander y Burgos. El rey consideró honoris regis  la mayor parte de los territorios conquistados y los concedió a sus hijos: Fernando recibió el condado de Castilla; Gonzalo Sobrarbe y Ribagorza y Ramiro, Aragón, dando origen al reino aragonés. El rey actuó de acuerdo al Derecho navarro, influido probablemente por una idea patrimonial de origen franco y feudal.
Sello de Sancho el Fuerte
Enfrentado a Castilla el rey pierde el noroeste de la Bureba (batalla de Atapuerca) y en 1076 el resto de dicha comarca, mas los montes de Oca y Pancorbo. En el siglo XI, se produce la penetración de la observancia benedictina de Cluny en sus estados y las primeras influencias culturales europeas. El propio rey Sancho el Mayor facilita dicha penetración y mantiene contactos con personajes de prestigio europeos como el abad Oliva de Ripoll, colocando a Navarra al nivel cultural de Europa. Favoreció asimismo, las peregrinaciones a Santiago, con la creación de un camino a través de Navarra y la Rioja. Sancho Ramírez de Aragón continuó esta labor. Este rey instituyó la “paz del rey” para dar seguridad a los peregrinos y los mercaderes de la ruta y facilitó la fundación de ciudades ( Estella,1090) y la creación de hospederías y hospitales como el de Roncesvalles. Los territorios navarros faltos de población que alojara  a los peregrinos fueron repoblados por francos y extranjeros. Estella tenía una población exclusivamente franca, al igual que Puente la Reina. En los barrios de Pamplona se asentaron numerosos extranjeros, cuya población supero a la indígena asentada en el barrio antiguo o navarrería.
Santiago beltza (negro) en Puente la Reina
Al ser asesinado Sancho IV en Peñalén, se produce la desmembración de Navarra y la pérdida de su hegemonía en beneficio de Castilla y Aragón. Parte de su territorio fue incorporado al reino castellano-leones y Navarra queda bajo la potestad de Sancho Ramírez de Aragón.
A comienzos del siglo XII, con la crisis sucesoria de Alfonso I el Batallador, Navarra se separa nuevamente de Aragón y termina cayendo en la órbita de Francia, principalmente por la repoblación francesa del país. La baja edad media se caracteriza por la presencia de dinastías francesas en el trono. La primera fue la de Champagne. Su primer rey fue Teobaldo I, que introdujo una monarquía con excesiva pompa, muy alejada de sus súbditos. A los Champagne les sucedieron los Capeto, que ya ostentaban el trono francés. Esta época se caracterizó por la ausencia de los reyes en el territorio navarro, habitual durante la dominación francesa. Esta situación cambia con la siguiente dinastía : la de los condes de Evreux. Esta nueva dinastía  renunciará a muchas de sus posesiones mas allá de los Pirineos para centrarse en Navarra. En estos años se transforma el reino y se castellaniza, pasando a ser el español el idioma hablado en detrimento del francés.
Navarra deja de ser reino independiente en el siglo XVI, cuando Fernando de Aragón, el católico, contrae segundas nupcias con Germana de Foix, princesa de la casa reinante en Navarra en esos momentos. Fue la excusa para ocupar el territorio con la que se ponía fin a la independencia del reino de Pamplona nacido allá por el siglo VIII.

Bibl. Enciclopedia Salvat: Navarra.
García de Cortázar J. A.: tomo II de la Historia de España: “la Época Medieval”.

Doña Urraca, la asturiana


Momia de la reina de Navarra doña Urraca


Era hija de Alfonso VII el Emperador y de una joven oriunda de Aller, llamada doña Gontrodo Petri.

Parece ser que el encuentro entre ambos se produjo hacia el año 1132, poco antes de la sublevación del conde Gonzalo Peláez . El motivo fue la asistencia de don Alfonso a la Curia Regia celebrada en Oviedo con ocasión del pleito que sostenían los padres de doña Gontrodo con el monasterio de San Pedro de Eslonza, por la propiedad de otro monasterio: el de San Juan de Verbio.

Según la Chrónica Adefonsi Imperatori, los padres de la joven fueron don Pedro Didaz o Díaz y doña María Ordoniz. Don Pedro, descendía por línea directa de Alfonso I y pertenecía a una de las familias mas influyentes en Asturias en el siglo XII. Es probable que fuera hermano de Jimena Díaz, la que fue esposa del Cid. Hay quien sostiene que la Chrónica exagera el linaje y que en realidad eran simples terratenientes.



Pues bien, el Emperador se prendó de la hija de don Pedro (“se aficionó tiernamente de la doncella”) y se olvidó por completo de su esposa doña Berenguela. Tuvieron un tórrido romance veraniego (“ los verdes prados de Corigos fueron testigos de su cortejo y colchones para su pasión”) y naturalmente doña Gontrodo quedó embarazada. Ni que decir tiene que el famoso pleito fue ganado por don Pedro y doña María.
El retoño fue una niña: Urraca.
Alfonso VII, quiso llamar a su primogénita igual que su madre. El Emperador tuvo siempre especial afecto a la infanta, quien fue apartada de la familia materna y educada en palacio por su tía doña Sancha, conviviendo con sus hermanos Sancho y Fernando, nacidos varios años después.

Cuando aún era niña , Alfonso concertó su boda con García Ramirez, el Restaurador, rey de Navarra y nieto del Cid, para asegurar la paz entre ambos reinos. El matrimonio se celebró unos años mas tarde en León con gran brillantez, asistiendo invitados de todos los reinos cristianos peninsulares y una nutrida representación de la nobleza astur. La novia recibió como dote varios territorios sitos en el interior del reino de Navarra.

Su reinado dicen que fue solitario y triste, pues su marido se hallaba ocupado siempre en empresas guerreras contra Aragón y contra las plazas musulmanas de Almería y Córdoba. Volviendo de una de estas incursiones recibe un golpe a consecuencia del cual, fallece cerca de Estella. Había tenido dos hijas con doña Urraca: Margarita y Sancha.
Lápida sepulcro Gontrodo
Una vez viuda, regresa a Asturias donde su madre doña Gontrodo vive retirada, favorecida por varias donaciones del Emperador, dedicada a fines religiosos. 

Alfonso VII quiso que conservara el titulo de reina de modo efectivo sobre el territorio asturiano. El statu quo, se mantuvo también durante el reinado de su hermano Fernando.

Doña Urraca gobernaba asesorada por un consejo de eclesiásticos y nobles y disponía de una cancillería propia, aunque los diplomas que expedía dicho organismo, necesitaban ser confirmados por la Curia Regia y sellados por la Cancillería real.

En el año 1161, la Asturiana, se casa con el caballero palentino Alvaro Roderici. Esta unión parece ser que da origen al apellido Alvarez de las Asturias.


Un año después de su matrimonio protagonizaron un intento de secesión claramente reflejado en un documento de Otero de las Dueñas que está fechado así: "cuando la reina doña Urraca y don Alvaro Roderici quisieron que el rey Fernando II perdiese Asturias".
Tras el intento fallido probablemente fue desterrada a Palencia. A partir de ese momento es su hermano don Fernando el que aparece en todos los documentos como rey de Asturias.
Tuvo dos hijos fruto de su segundo matrimonio: Pedro y Fernando.
Sus últimos años son un misterio. Hay quien dice que fallece en Palencia al año siguiente de su destierro. Otros en cambio sostienen que siguió con su marido hasta que enviudó en 1179 y luego se hizo monja con su madre en Santa María de la Vega muriendo en 1189. Lo que parece claro es que está enterrada en la catedral de Palencia, ya que hay constancia escrita al menos desde el siglo XIV.

Catedral de Palencia



Bibl: Enciclopedia asturiana: Urraca la asturiana.
Diccionario del Principado de Asturias, tomo XV.
De Luis, Carlos Maria: Protagonistas de Asturias.

El Libro de los Testamentos de la catedral de Oviedo


Liber Testamentorum, es el códice mas importante del archivo capitular ovetense. Se conserva encuadernado en madera recubierta de cuero repujado con dibujos de  estilo mudéjar. Sus medidas son:36,4 cm. de largo por 24 de ancho. En origen constaba de 113 folios en pergamino, alguno de los cuales ha sido cortado o arrancado en el transcurso del tiempo.

Se desconoce el momento exacto de su ejecución, pero se sabe con certeza que fue bajo el mandato del obispo Pelayo ( 1101-1153) con objeto de guardar para la posteridad las diferentes donaciones (Testamenta) hechas a la iglesia episcopal de San Salvador durante la alta Edad Media. Los documentos originales copiados en este códice están datados entre los años 812 y 1112.  Son las primeras donaciones hechas por Alfonso II el Casto hasta las de la reina Urraca, que fueron añadidas posteriormente. Está estructurado cronológicamente por monarcas, incluyendo una imagen, a página completa de cada rey, aunque se han perdido las de  Fernando I y Alfonso VI. Al lado de la imagen de cada monarca se detallan las donaciones o privilegios hechos a la Catedral durante su reinado. Se incluyen también imágenes de otros personajes relevantes durante el periodo, aunque de menor tamaño.

El copista parece que fue el propio obispo Pelayo, aunque no es seguro, y el iluminador el  subdiácono Pelagius. La letra empleada es la minúscula visigótica que permite ser leída sin dificultad. Se nota una cuidada elección de los colores y de las mayúsculas o grandes, de los titulares. Aunque su mayor atractivo radica en las miniaturas, que son de una relevancia muy especial. En ellas se funde la mejor tradición de la pintura mozárabe con el sentido monumental de la pintura románica. El resultado son figuras estilizadas de solemne grandeza, dibujadas con limpios trazos verticales de suaves tonos y con abundancia de dorados, presentando una gran minuciosidad en la representación de las vestimentas habituales en la España cristiana de la época, sin influencias del mundo oriental. Los rostros reflejan una gran concentración y están integrados en un entorno de enorme solemnidad, rodeados de arquitecturas complejas.

Catedral de Oviedo




Bibl: Enciclopedia asturiana: Libro de los Testamentos.
Enciclopedia de Oviedo: Libro de los Testamentos.

Alfonso VII, el Emperador



Rey de León y Castilla, primero de la dinastía de Borgoña. Hijo de Urraca I de León y Castilla y de Raimundo de Borgoña, nace en Caldas de Reis ( Pontevedra) en 1106 y muere en el paraje de La Fresneda (Palencia) en 1157.
(La casa Borgoña se extinguió en la línea legítima con Pedro I el Cruel, al que sucede su hermano de padre Enrique de Trastámara, primer rey de esta dinastía).

Hereda el condado de Galicia al morir  su padre en 1108. En el 1111 su madre le reconoce como rey, sin embargo pierde sus derechos sobre el trono leonés, ya que en virtud de los acuerdos matrimoniales de la reina Urraca con Alfonso I de Aragón, pasarán al hijo que nazca de esta unión.

Alfonso encabezará las rebeliones de los castellanos contra las aspiraciones de su padrastro. Una vez en el trono leones, al no haber habido descendencia de la unión de su madre con el Batallador, tiene un nuevo enfrentamiento con éste, por el trono de Castilla donde el aragonés contaba con importantes guarniciones militares. Las Paces de Támara, evitan el choque entre ambos y le consolidan como rey.

No obstante, fue necesario hacer frente a varias rebeliones de nobles entre 1120 y 1133, debido a la autonomía que había adquirido la nobleza en el periodo de desorden que siguió  a la muerte de Alfonso VI. Cuando fallece sin sucesor el rey Batallador, Alfonso aspira al trono de Aragón y aunque no lo consigue, en el intento,  se anexiona La Rioja y toma Calatayud, Daroca y Tarazona. Consigue la posesión temporal de Zaragoza y que Ramiro II el Monje le rinda vasallaje, lo mismo que el rey de Navarra, el conde de Barcelona y varios señores del sur de Francia.

Para afianzar la supremacía de Castilla sobre los demás reinos cristianos, celebra un concilio en León en 1135 y se corona emperador.

En la expansión hacia territorio musulmán invade Córdoba y Cádiz. En 1147 toma Calatrava y extiende la frontera definitivamente hasta Sierra Morena y el Guadiana. En el mismo año, con la ayuda de Ramón Berenguer IV y de las naves de Génova y Pisa, sitia y ocupa Almería, que es reconquistada por los almohades en 1157. El rey castellano en su avance imparable ocupa también Uclés, Jaén y Andujar.

Sin embargo su reinado terminaría por contemplar cierta disgregación de la corona castellano-leonesa. Por un lado se ve obligado a reconocer la independencia de Alfonso I Enríquez  como rey de Portugal (1143) y por otro, al enfrentarse con los reinos de Navarra y Aragón, tiene que optar por uno de los dos, lo cual le pone en guerra con García V de Navarra y  le obliga a firmar con Ramón Berenguer IV el tratado de Tudillén, por el que reconoce al conde de Barcelona el derecho a reconquistar Valencia, Dunia y Murcia, echando por tierra su pretensión de supremacía absoluta para Castilla sobre los límites de la Reconquista.

Alfonso casó en primeras nupcias con Berenguela de Barcelona, hermana de Ramón Berenguer IV. Los esposos tuvieron siete hijos:
Sancho III, sucedió a su padre en el trono de  Castilla
Ramón de Castilla, fallecido prematuramente.
Sancha de Castilla casada con Sancho VI el Sabio de Navarra
Fernando II, sucesor de su padre como rey de León
Constanza de Castilla casada con Luis VII de Francia
García de Castilla
Alfonso de Castilla
En segundas nupcias casó con Riquilda de Polonia, hija de Ladislao II el Desterrado. Tuvieron dos hijos:
Fernando de Castilla y Polonia
Sancha de Castilla y Polonia casada con el rey de Aragón, Alfonso II
Como se observa, casó a sus hijas con los reyes de Navarra y Aragón para sellar definitivamente la paz con estos reinos. Había acordado la unión de Sancho con Petronila de Aragón hija de Ramiro II el Monje, pero éste ya la había prometido previamente con Ramón Berenguer IV y el catalán la reclamó, uniéndose asi Aragón y Barcelona.
De sus relaciones extramatrimoniales nacieron dos hijas:
Urraca la Asturiana, hija de una joven allerana llamada Gontrodo Petri, a la que casaron con el rey de Navarra García Ramírez.
Estefanía Alfonso, la desdichada, hija se Urraca Fernández de Castro. Estefanía casó con Fernando Rodriguez de Castro, que la asesinó.

Alfonso VII el Emperador muere en La Fresneda ( Palencia), cuando regresaba de una batalla con los almohades tras reconquistar éstos la plaza de Almería. Su cadáver fue sepultado en la catedral de Toledo, siendo el primer rey de León enterrado allí.
Catedral de Toledo





Bibl: Enciclopedia asturiana: Alfonso VII.
Pérez González, Maurilio: Universidad de León. Crónica del emperador Alfonso VII.
J. Onieva, Antonio: Mujeres españolas.