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Berenguela I de Castilla, La Grande

Berenguela I en una vidriera del Alcázar de Segovia
Fue la primera de los hijos de Alfonso VIII de Castilla y de Leonor Plantagenet, siendo nieta, por tanto, de Leonor de Aquitania. La infanta nació en Segovia el uno de junio de 1180. Reina de Castilla en 1217 y reina consorte de León entre 1197 y 1204.
Dado que los infantes nacidos posteriormente no sobrevivieron, Berenguela fue la heredera nominal al trono castellano durante mucho tiempo; esto la convirtió en un partido muy codiciado en toda Europa.

En 1187 pide su mano Conrado, duque de Rothemburg, quinto hijo de Federico I Barbarroja, emperador germánico. Al año siguiente se firma el contrato matrimonial en Seeligenstadt, tras lo cual Conrado emprende viaje a Castilla, celebrándose los esponsales en la ciudad de Carrión donde el noble alemán es armado caballero. El matrimonio no llegó a consumarse, en un primer momento por la edad de Berenguela y mas tarde porque los reyes tuvieron en 1189 un hijo varón, Fernando, que paso a ser el heredero. El emperador Federico viendo frustradas sus aspiraciones en Castilla, deshace el compromiso, pese a la abundante dote de la infanta Berenguela. El duque y ella jamás volverían a verse.
 La infanta solicitó al papa la anulación del compromiso parece ser que influida por su abuela Leonor de Aquitania que no deseaba tener a un Hohenstaufen por vecino de sus feudos franceses. Estos temores desaparecen totalmente al morir el duque asesinado en 1196.

Un año después se casa Berenguela en Valladolid con el rey de León Alfonso IX, tío segundo suyo. De este matrimonio nacen cinco hijos:
• Leonor (1198-1202).
• Constanza (1200-1242), monja en el monasterio de las Huelgas.
• Fernando (1201-1252), futuro rey de Castilla y León con el nombre de Fernando III.
 • Alfonso (1202-1272), señor de Molina y Mesa por su primer matrimonio con Mafalda González de Lara. Posteriormente contrajo nupcias con Teresa Núñez y con Mayor Téllez de Meneses, señora de Montealegre y Tiedra. De este matrimonio nacería la célebre María de Molina, esposa de Sancho IV de León y Castilla.
 • Berenguela (1204-1235), casada con Juan de Brienne, rey-regente de Jerusalén.
 Sin embargo, en 1204 el papa Inocencio III anula su matrimonio con el rey leonés alegando el parentesco de los cónyuges, pese a haberlo permitido Celestino III en su momento. Era la segunda anulación tanto para Berenguela como para Alfonso. Ambos solicitaron fervientemente la concesión de una dispensa que les permitiera permanecer juntos. El Papa, inflexible, la denegó consintiendo no obstante, que sus hijos fueran considerados legítimos.
 Disuelto su matrimonio Berenguela regresa a Castilla junto a sus padres donde se consagra a la educación de sus hijos.

Cuando muere Alfonso VIII en 1214, el príncipe Enrique heredero del trono es aun menor de edad, por lo que se abre un periodo de regencia bajo la madre del rey que duró exactamente 24 días hasta su muerte y tras esto, bajo la de su hermana Berenguela. Los Lara obligan a la regente a entregar la regencia al conde Álvaro Núñez de Lara a fin de evitar un conflicto civil en el reino.
En febrero de 1216 se celebra en Valladolid una curia extraordinaria en la que los magnates castellanos acuerdan, con apoyo de Berenguela, hacer un frente común contra don Álvaro de Lara. En mayo de ese mismo año la situación se torna peligrosa en Castilla para Berenguela, por ello decide refugiarse en el castillo de Autillo (Palencia) cuyo tenente es el noble Gonzalo Rodríguez Girón, uno de sus fieles, a la vez que envía a su hijo Fernando a León junto a su padre Alfonso IX.
 Las circunstancias cambian al morir Enrique repentinamente a consecuencia de una herida fortuita en la cabeza. Su tutor intentó ocultar los hechos, llevándose el cadáver a Tariego, pero no pudo evitar que el suceso llegara a oídos de Berenguela.
 La muerte prematura de su hermano propició que el reino pasara a Berenguela, quien en el acto de proclamación, renuncia al trono a favor de su hijo Fernando, a cuyo lado permaneció siempre como consejera.
Por ello concertó su matrimonio con Beatriz de Suabia, nieta de los emperadores Federico I Barbarroja e Isaac II Ángelo. Este matrimonio elevó la alcurnia de los reyes de Castilla y abrió las puertas de Europa a Fernando III.

 Una ocasión difícil en la que destacó la mediación de Berenguela, se produjo cuando el padre de Fernando, Alfonso IX rey de León, instigado por Álvaro de Lara penetró en Castilla con un ejercito a fin de hacerse con el trono de su hijo. La intervención de Berenguela y el fallecimiento del conde de Lara propiciaron la firma del Pacto de Toro mediante el cual padre e hijo pusieron fin al enfrentamiento castellano-leonés.
 En 1222 de nuevo los Lara se enfrentan al rey, pero la mediación de Berenguela pone fin a la contienda al concertarse la boda de Mafalda de Molina con Alfonso, hermano del rey Fernando.
 En 1224 casa a su hija Berenguela con Juan de Brienne en una maniobra que acercaba a Fernando al trono leonés, ya que Juan de Brienne era el candidato de Alfonso IX para una de las hijas habidas en su primer matrimonio. Al adelantarse Berenguela evitó que las hijas del rey tuvieran un marido que pudiera reclamar el trono de León.

Pero su intervención mas decisiva a favor de su hijo se produce a la muerte de Alfonso IX quien designa a sus dos hijas, Dulce y Sancha, habidas con Teresa de Portugal como herederas al trono. Berenguela se reúne en Benavente con la madre de las infantas consiguiendo la firma del Tratado de las Tercerías, por el cual las infantas renuncian al trono a favor de su hermano a cambio de dinero y otras ventajas. Así quedaron ya unidos para siempre León y Castilla.

Tras la muerte de Beatriz de Suabia elige para segunda esposa del rey a una noble francesa Juana de Danmartin, candidata elegida por la hermana de Berenguela, Blanca de Castilla, reina de Francia por su matrimonio con Luis VIII.
La reina Berenguela ejerció como tal mientras Fernando proseguía con la Reconquista por tierras del sur, gobernando el reino con la habilidad que siempre la caracterizó. Se entrevista por última vez con su hijo en Pozuelo (Ciudada Real) en 1245, falleciendo al año siguiente.

Fue una mujer interesada por cultura y protectora de los monasterios. Supervisó personalmente la construcción de las catedrales de Burgos y Toledo y encargó al cronista Lucas de Tuy una crónica sobre los reyes de Castilla y León. Falleció el ocho de noviembre de1246. Esta enterrada en el monasterio de las Huelgas en Burgos.
Catedral de Burgos

Federico II Hohenstaufen

Federico II con un águila



Es una de las figuras mas interesantes de la historia universal. Fue un hombre de cualidades extraordinarias, poseedor de una gran cultura y de un carácter excéntrico, diferente de los hombres de su época y muy adelantado a ellos en todos los sentidos. Esta personalidad, tan poco convencional, le llevaba a romper de continuo con los modos y costumbres de la época. Por esta razón se le apodó en vida stupor mundi. Sus continuas desavenencias con el papa, le valieron también el apodo de anticristo.

Nació en Jesi el 26 de diciembre de 1194. Emperador de Alemania, rey de Sicilia y duque de Suabia. Fue hijo de Enrique VII y de Constanza de Altavilla y nieto de Federico I, Barbarroja. Huérfano a muy temprana edad su tutela fue confiada al papa por su madre, la muy católica reina Constanza. En 1208, una vez fue mayor de edad reunió bajo su mando Sicilia, Apulia y el ducado de Suabia. En 1211 le fue ofrecido el titulo imperial por varios príncipes, tras deponer a Otón IV de Brunswick. Otón había sido coronado por el papa Inocencio III en 1209 con la esperanza de terminar con la hegemonía de la casa Hohenstaufen, debido a la enemistad del papado con Enrique IV y con Federico Barbarroja al chocar las pretensiones imperiales de la Casa alemana con las papales que pasaban por crear en Europa un gobierno teocrático central con el papa a la cabeza.
Tras imponerse a Otón en Bouvines (1214) es proclamado emperador en 1216 y coronado en Roma en 1220.
Intentó fortalecer el Sacro Imperio restableciendo la unidad mediterránea mediante la tolerancia religiosa y la independencia del poder imperial frente al religioso. Para ello contó con el apoyo de los gibelinos, sobre todo en las provincias de Pisa y Pavía, pero los güelfos se pusieron del lado de la política teocrática del papa. Así quedó planteada la lucha por el llamado dominium mundi.[1]
En 1227 fue excomulgado por Gregorio IX por aplazar la cruzada que emprendió en 1228, fruto de la cual surgió el condominio cristiano-musulmán en Jerusalén. Esto desagradó al papa, quien en represalia conquistó Nápoles; plaza que fue reconquistada por el emperador a su regreso.
Federico II acuerda la reconciliación con el papa por el Tratado de san Germano (1230) y Gregorio IX le levanta la excomunión.
Mas adelante un levantamiento comunal, obliga al papa a pedir apoyo al emperador quien le ayuda a someter a los romanos. Por su parte y en justa  correspondencia, el pontífice excomulga a Enrique, duque de Austria y primogénito de Federico, que había acaudillado una rebelión de las ciudades alemanas en coalición con las lombardas. Tras esta victoria, Federico impone la elección de su segundo hijo Conrado y confisca los dominios del ducado de Austria, con lo cual pacifica Alemania.
En Italia, derrota en Cortenuova a las milicias lombardas por lo cual Gregorio IX vuelve a excomulgarle. Su sucesor  Celestino IV, tras la efímera paz de Letrán, depone al emperador en el concilio de Lyon (1245).
Cuando Federico II se encamina hacia allí debe enfrentarse a una rebelión güelfa en Parma, donde fue vencido. Al mismo tiempo estalla una guerra civil en Alemania que termina por consolidar la fragmentación del país y el poder de los señores feudales y de las ciudades. Todo ello acabó definitivamente con la idea imperial europea.
Federico II vivió casi siempre en Italia rodeado de artistas, literatos, astrólogos y filósofos. El era buen músico y trovador. Hizo traducir las obras de Aristóteles, fundó la universidad de Nápoles y protegió las escuelas de Mesina y Palermo. Con Las Constituciones de Melfi (1231), dotó a Sicilia de un moderno sistema jurídico y administrativo de carácter absolutista.

Federico casó tres veces. Su primera esposa fue Constanza de Aragón y Castilla, hija de Alfonso II de Aragón, varios años mayor que Federico. De esta unión nació Enrique II de Suabia, rey de romanos.
La segunda fue Yolanda de Jerusalén, reina de Jerusalén. Con ella tuvo a Conrado IV, rey de romanos.
Su tercera esposa fue Isabela de Inglaterra, hija de Juan de Inglaterra. Tuvieron una hija: Margarita de Sicilia.
El emperador tuvo dos hijos legítimos con Bianca Lancia y tres mas, ilegítimos, de tres madres diferentes.
Federico II,  fallece en Castel Fiorentino el trece de diciembre de1250.


Sarcófago de Federico II en la catedral de Palermo 
Bibl:Salvat4: Emperadores Sacro Imperio


[1] Güelfos y gibelinos: estos términos proceden de los italianos guelfi y ghibellini, con los que se designan dos facciones que apoyan en Alemania, respectivamente, a la casa de Baviera (los Welfen, pronunciado güelfen y de ahí la palabra)  y la casa de los Hohenstaufen de Suabia, (señores del castillo de Waiblingen y de ahí la palabra gibelino). Su contexto histórico era el conflicto secular entre el Pontificado apoyado  por los güelfos y el Sacro Imperio Romano Germánico, apoyado por los gibelinos. Esto es, los dos poderes que se disputaban el dominium mundi.

El románico


 San Salvador de Cornellana, Asturias

Fue el estilo artístico dominante en Europa durante los siglos XI y XII y parte del XIII. Es una combinación armónica de diferentes influencias: romana, prerrománica, bizantina, árabe, etc.
Fue una época durante la cual la cristiandad se encontró mas segura y optimista. Había quedado atrás el esplendor Carolingio; Europa había soportado los ataques magiares y normandos que habían destruido parte de sus iglesias y monasterios. Del mismo modo, en España, habían sido nefastas las campañas de Almanzor. A finales del siglo X, la vida política se serena en Europa debido a una serie de hechos estabilizadores como fueron la llegada de los Otones y el Sacro Imperio aparte de la figura del papa, cuyo poder se nace universal ostentando la facultad de coronar emperadores en Roma. En España avanza la reconquista y se alcanzan pactos con los reyes musulmanes. La conjunción de todos estos factores hace surgir en Europa un espíritu de organización de la vida religiosa en monasterios cuyo mejor exponente es el Cluny.
Frontal monasterio de Silos, Burgos
La llegada y difusión del románico en España se debe también a factores políticos y religiosos: Por un lado el avance de la Reconquista y la apertura a Europa de Sancho III el Mayor, de Navarra y por otro el auge de las peregrinaciones a Santiago.

Aunque las raíces del románico ibérico parten del arte visigodo, el prerrománico y el mozárabe existen variaciones regionales importantes.  Las primeras manifestaciones se dieron en las Marcas ( Cataluña a finales del siglo X), no obstante, este estilo es tardío en España, desarrollándose partir de la segunda mitad del siglo XI.

San Salvador de Leyre, Navarra
El románico tiene una serie de características generales: solidez en la construcción, muros anchos que puedan resistir la fuerza y tensiones de la estructura, arcos de medio punto, sustitución de las techumbres de madera por  bóvedas de medio cañón, escasez de vanos y tendencia a la horizontalidad. Lo mas atrayente de estilo es, sin duda, la combinación de formas dotadas de un gran equilibrio y elegancia, pese a la solidez, dada su sencillez y sentido de simetría, mas la utilización de ornamentos de gran belleza, muy  alejados de los cánones clásicos.




Estas esculturas tienen como objeto transmitir mensajes catequéticos y simbólicos  a los feligreses que podían ser “leídos” en las piedras.  En las mejores catedrales e iglesias se combinan detalladamente episodios del Antiguo y Nuevo Testamentos en fachadas, ventanas, dinteles, capiteles y canecillos, conformando escenas repletas de misterio en las que aparecen monstruos fabulosos e imaginativos que tratan de advertir a los fieles sobre el peligro del pecado y sus consecuencias.
Tetramorfos catedral de Santiago

Un motivo recurrente en la mayoría de las grandes iglesias es el Juicio Final en el que se ve al Señor en actitud de hacer justicia, rodeado del Tetramorfos, expresión zoomórfica de los cuatro evangelistas.

Tetramorfos catedral de Oviedo


Durante la segunda mitad del siglo XII y la primera del XIII, surge el tardorrománico. Una de sus expresiones es el llamado arte cisterciense que se expande con las abadías  de la orden del cister y que refleja las concepciones espirituales y estéticas de Bernardo de Claraval: reducción a los elementos estructurales, sin ornamentación.


Sant Climent, Tahul, LLeida
En España el románico es uno de los mas ricos y variados de Europa. En el principado de Cataluña se da un románico singular de influencia Lombarda  austero y majestuoso. Las iglesias románicas del valle de Bohí, en la Alta Ribagorza, provincia de Lleida, están declaradas Patrimonio de la Humanidad.


Santa Maria, Vall de Bohi
En la actualidad algunos de los mejores conjuntos románicos se encuentran en Castilla- León.
Caltojar, Soria

Rebolledo de la Torre, Burgos

Puente románico, Avila

Frómista, Palencia



Enlace para ver románico:


Bibl: Salvat4: el románico

Berenguela y Leonor, dos infantas portuguesas reinas de Dinamarca


Berenguela de Portugal se cree que nació en 1194, hija de Sancho I, el  Poblador y de Dulce de Barcelona. Fue la menor de los hijos que tuvieron estos reyes portugueses. Era pariente de Berenguela de Navarra, reina de Inglaterra, y de Felipe Augusto de Francia. Fue precisamente, a través de la reina Ingeborg, esposa del rey francés y hermana de Valdemar II  de Dinamarca, como la infanta conoce al rey danés, viudo desde 1212.La boda se celebra en 1214.
La figura de la reina ha gozado de poco aprecio entre el pueblo danés, quien desde su boda la comparó con la reina Margarita, allí llamada Dagmar, primera esposa del rey. Berenguela fue considerada muy hermosa, pero orgullosa, fría y cruel, aunque desde el punto de vista estrictamente histórico no existen datos veraces que puedan sustentar esos calificativos.
La reina fallece joven, 1221, durante el parto de su quinto hijo. Está sepultada en la iglesia de San Benito en Ringsted, al lado de su esposo y de la reina Dagmar.

Las trenzas de Berenguela
En 1885 se abrió su tumba y se comprobó con  sorpresa, que aun conservaba sus largas trenzas.
De su matrimonio con Valdemar II nacieron:
·        Erik (1216-1250), príncipe heredero que subió al trono con el nombre de Erik IV. Murió decapitado.
·        Sofía (1217-1247), casó en 1225 con el margrave Juan I de Brandenburgo.
·        Abel (1218-1252); duque de Schelswig en 1231 y rey en 1250 con el nombre de Abel I.
·        Cristóbal (1219-1259), duque de Lolland y de Falster y rey en 1252 con el nombre de Cristóbal I.


Leonor de Borgoña, nació en 1211, hija de la  infanta castellana Urraca y de su esposo Alfonso II, el Gordo, rey de Portugal.
La casaron el 12 de junio de 1229 con Valdemar III de Dinamarca, hijo deValdemar II el Conquistador y de su primera esposa Margarita, hija de Ottokar I de Bohemia.
Fue una boda de conveniencia impulsada por Gunner, obispo de Viborg, al ser Leonor sobrina de la reina Berenguela, segunda esposa de Valdemar II, quien había asociado al trono a su hijo. Las crónicas describen así el enlace: “la boda de brillante solemnidad, se convirtió en memorable en los anales del país, porque en esta ocasión el guerrero Valdemar se reconcilió con sus antiguos adversarios y se aseguró la paz en el reino”

Al día siguiente del enlace, celebrado en Ribe, la reina consorte recibió como dote la mitad del sur de la isla de Funen.
De nuevo las crónicas nos describen su muerte:” menos robusta que su tía, la ambiciosa doña Berenguela, esta infanta portuguesa, delicada flor del sur, pronto se marchitó en el helado y melancólico clima de Escandinavia”.
La joven reina fallece el 28 de agosto de 1231 al dar a luz. Está sepultada en la iglesia de San Benito en Ringsted.
Tres meses mas tarde fallece su marido de un disparo accidental y a los seis meses, muere también su único hijo, que es sepultado a los pies de su tumba.
Siglos mas tarde, al examinarse sus restos, se comprobó que presentaban evidencias de cáncer óseo, lo cual pudo contribuir a su temprana muerte.

Iglesia de San Benito en Ringsted


Bibl: Mc Murdo, Edward: The History of Portugal.

Enrique I de Castilla, el rey niño



Este hijo y hermano de reyes, nació en Valladolid en 1204. Sus padres fueron Alfonso VIII de Castilla y Leonor Plantagenet. Fue hermano, entre otros, de la reina Berenguela I de Castilla madre de Fernando III, de la reina Blanca de Castilla casada con San Luis de Francia y de Urraca de Castilla reina de Portugal.
La muerte de su padre ocurrida en el año 1210 le llevó a heredar el trono cuando contaba con diez años de edad. La minoría del rey supuso un periodo de regencia de veinticuatro días que desempeñó la madre del rey, Leonor Plantagenet, hasta su fallecimiento.
La muerte de la reina supuso una nueva regencia en la persona de la hermana del rey, la infanta Berenguela, que había retornado a la corte castellana al anularse su matrimonio con Alfonso IX de León por el papa Inocencio III debido al parentesco de los esposos. La regencia de la infanta fue constantemente importunada por los miembros de la Casa de Lara, familia de la alta nobleza castellana que ya había intervenido políticamente durante la minoría de edad del difunto Alfonso VIII, padre del actual rey, periodo en el que fue combatida por la Casa de Castro. Esta familia con Álvaro Núñez de Lara al frente, se niega a apoyar a la infanta Berenguela obligándola a renunciar para evitar los conflictos que caracterizaran los primeros años del reinado de su padre, en los que se produjeron choques armados como la batalla de Lobregal y la de Huete.
La tutela de los Lara dio origen a recelos entre la nobleza castellana, puesto que muchos temían el poder que con ella obtenían los Lara, quienes maniobraron desde el primer momento para consolidar su posición concertando para ello, la boda del rey con la infanta Mafalda de Portugal, hija de Sancho I. El matrimonio se celebra en la ciudad de Burgos en agosto de 1215, siendo anulado por el papa Inocencio III al año siguiente dado que no se había consumado y por el grado de parentesco que había entre los cónyuges.
La anulación fuerza a Álvaro de Lara a concertar un nuevo enlace para el rey esta vez con Sancha de León, hija de Alfonso IX, pretendiendo con ello unir los reinos de León y Castilla y apartar de la línea sucesoria de ambos reinos al infante Fernando de León
Hijo de Berenguela y de Alfonso IX.
Pero, antes de celebrar los esponsales Enrique I de Castilla fallece a los trece años de modo accidental como consecuencia de una herida que se produjo mientras jugaba con otros niños, en el palacio Episcopal de Palencia. Tras la defunción el cadáver fue conducido por Álvaro de Lara al municipio de Tariego, entre Burgos y Dueñas, a fin de ocultar su muerte. Pero la reina Berenguela que le sucede en el trono, se apoderó de la ciudad de Dueñas y envió a los obispos de Palencia y Burgos a hacerse cargo de los restos mortales de su hermano a los que ella misma acompañó hasta el Monasterio de las Huelgas, donde recibieron sepultura.
Los Anales Toledanos Primeros refieren así la muerte de Enrique I de Castilla ocurrida el día seis de junio de 1217:
"El rey don Enric trevellaba con sus mozos e firiolo un mozo con una piedra en la cabeza non por su grado e murió ende VI días de junio en dia de martes era MCCXVII"


Catedral de Palencia


Bibl: Martinez Diaz, Gonzalo: Alfonso VIII, rey de Castilla y Toledo (1158-1214)
Valentin de la Cruz, Fray: Berenguela la grande: Enrique el chico




Urraca de Castilla, reina de Portugal


Urraca de Borgoña
  
Urraca de Borgoña se cree que nace entre los años 1186 y 1187, dado que es mencionada en un documento fechado el 28 de mayo de 1187 en el que su padre realizaba una donación al monasterio de las Huelgas en Burgos, que él mismo había fundado.

Fue hija del rey Alfonso VIII de Castilla y de la reina Leonor Plantagenet y nieta, por tanto, de los reyes de Inglaterra Enrique II y Leonor de Aquitania. Sus hermanos fueron, entre otros, Enrique I de Castilla y la reina Berenguela I de Castilla, madre de Fernando III el santo. Fue madre a su vez, de los reyes Sancho II y Alfonso III de Portugal.
Escudo del reino de Portugal
 Urraca contrajo matrimonio en 1206 con el infante Alfonso de Portugal ( hijo de Sancho I y de la reina Dulce de Aragón) que tras la muerte de su padre subió al trono con el nombre de Alfonso II.

Poco se sabe de la vida de la reina como no sean los alumbramientos de los cinco hijos que tuvo con el rey:

  • Sancho II, el piadoso (1207-1248), rey de Portugal. Está enterrado en la catedral de Toledo.
  • Alfonso el Boloñés (1210-1279) conde de Boulogne y rey de Portugal con el nombre de Alfonso III.
  • Leonor de Portugal(1211-1231), casada con el rey de Dinamarca Valdemar III.
  • Fernando de Portugal(1217-1246), señor de Serpa.
  • Vicente, nacido y muerto en 1219.

Urraca de Portugal fallece en Coimbra en 1220. En la misma ciudad había otorgado testamento en 1214. Esta enterrada junto a su esposo el rey Alfonso, en el Monasterio de Alcobaça.

Monasterio de Alcobaça

Bibl: Martínez Díaz, Gonzalo: Alfonso III rey de Castilla y Toledo.

San Luis de Francia



Luis IX de Francia
San Luis de Francia nació en Poissy un 25 de abril de 1214 y falleció en Túnez el 25 de agosto de 1270, fue hijo de Luis VIII “el león” y de la infanta española Blanca de Castilla. Era por tanto primo hermano del rey castellano Fernando III el santo. Fueron décadas de monarcas piadosos a ambos lados de los Pirineos.
Proclamado rey a la muerte de su padre-finales de1226- su madre la reina, ejerce de regente durante los primeros años. Unos pocos mas tarde casa con Margarita de Provenza, hija de Ramón Berenguer V, conde de Provenza, nieto de Alfonso II de Aragón y bisnieto de Alfonso VII. Educado en la devoción por su madre combinó su vida como rey con un férreo ascetismo reconocido tanto por hagiógrafos católicos como por comentaristas laicos ( Voltaire, sin ir mas lejos). Siempre que podía, vivía como un anacoreta mortificándose la espalda con cadenas de hierro los viernes o practicando actos de autohumillación como lavarles los pies a mendigos o compartir su mesa con leprosos.
Entre penitencia y humillación tuvo tiempo, no obstante, para engendrar once hijos con la reina.
• Blanca (1240-1243).
• Isabel (1242-1271), casada en 1258 con Teobaldo de Navarra.
• Luis (1244-1260), príncipe heredero.
• Felipe el atrevido (1245-1285), rey de Francia.
• Juan (nacido y muerto en 1248).
• Juan Tristán (1250-1270), conde de Valois.
• Pedro (1251-1284), conde de AlenÇon.
• Blanca (1252-1320), casada en 1269 con el infante de Castilla Fernando de la Cerda.
• Margarita (1254-1271), casada en 1270 con el duque de Bravante.
• Roberto (1256-1317), conde de Clemont, casado con Beatriz de Borbón. Su hijo el duque Luis I de Borbón fue el fundador de esta dinastía.
• Agnes o Inés (1260-1327), casada en 1279 con el duque Roberto II de Borgoña.
Margarita de Provenza, esposa de Luis IX
Luis de Francia perteneció a la orden franciscana seglar. Fundó varios monasterios y mandó construir la Santa Capilla de Paris, cerca de la catedral, para albergar reliquias del cristianismo. Asistió al concilio de Lyon I, convocado y presidido por el papa Inocencio IV, en el cual aparte de deponer y excomulgar al emperador Federico II- el Anticristo- se convoca la séptima cruzada de la cual se otorga el mando a Luis IX.


En otro aspecto de su reinado, digamos mas terrenal, el rey francés tuvo que enfrentarse a Enrique III de Inglaterra a quien venció en Taillebourg en 1242, firmando el tratado de Paris en 1259 que trajo la paz durante el resto de su reinado. Este tratado confirmó sus conquistas en Anjou, Turena y Maine, conservando el inglés la Guyenne.
La Segunda Guerra de los Barones o rebelión de los nobles ingleses contra Enrique III, también repercute en Francia. Tras la derrota de Enrique en la Batalla de Lewes y su posterior encarcelamiento, su esposa Leonor de Provenza y su hijo mayor y heredero, Eduardo, se refugian en Francia al lado de la reina Margarita, hermana mayor de Leonor, quien convence a su esposo Luis para que apoye a Eduardo con un ejercito a fin de reconquistar el poder y liberar al padre.
Luis IX fue el último rey europeo que participó en una Cruzada contra los musulmanes; la primera vez entre 1248 y 1254 en lo que mas tarde se llamó la séptima Cruzada. San Luis desembarcó en Egipto e hizo algunas conquistas-entre ellas la ciudad de Damieta-pero al poco sus tropas fueron diezmadas por la crecida del Nilo y la peste. El rey y su ejercito cayeron prisioneros y solo consiguieron salvarse pagando un fuerte rescate.
En 1261 el papa Clemente IV instaba a una nueva cruzada. Nuevamente San Luis se pone a l frente ayudado por su hermano Carlos de Anjou, rey de Sicilia, Teobaldo II de Navarra, su otro hermano Roberto de Artois, tres de sus hijos y gran cantidad de nobles y prelados. En esta ocasión en vez de dirigirse directamente a Oriente, las naves ponen proa hacia Túnez. Parece ser que se había corrido la voz de que el Sultan deseaba abrazar la fe cristiana ( unos frailes dominicos se lo habían hecho saber al papa). El rey santo creyó que esta conversión le haría contar con un aliado para luchar en Palestina. Todo quedó en un lamentable engaño que resultó fatal para el rey y su ejercito. Nuevamente la peste diezma el ejercito francés por culpa del calor y el agua putrefacta que consumen. El 3 de agosto muere el hijo del rey Juan Tristán, cuatro días mas tarde el legado pontificio y el 25 del mismo mes la muerte se presentó a por el propio rey que como siempre se había empeñado en cuidar por si mismo a los apestados y moribundos. Tenia cincuenta y seis años y cuarenta de reinado.
La Europa Occidental había llegado a su techo militar y fue incapaz de desalojar a los
Musulmanes del norte de Africa y del cercano Oriente. Veinte años después de la muerte de San Luis los cristianos pierden la ultima plaza fuerte en Tierra Santa al caer en manos musulmanas San Juan de Acre.
Cuando muere le sucede su hijo Felipe el Atrevido.

Testamento espiritual de Luis IX a su hijo:

(Acta Sanctorum Augusti 5 [1868]1, 546)
Hijo amadísimo, lo primero que quiero enseñarte es que ames al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con todas tus fuerzas; sin ello no hay salvación posible.
Hijo, debes guardarte de todo aquello que sabes que desagrada a Dios, esto es, de todo pecado mortal, de tal manera que has de estar dispuesto a sufrir toda clase de martirios antes que cometer un pecado mortal.
Además, si el Señor permite que te aflija alguna tribulación, debes soportarla generosamente y con acción de gracias, pensando que es para tu bien y que es posible que la hayas merecido. Y, si el Señor te concede prosperidad, debes darle gracias con humildad y vigilar que no sea en detrimento tuyo, por vanagloria o por cualquier otro motivo, porque los dones de Dios no han de ser causa de que le ofendas.
Asiste, de buena gana y con devoción, al culto divino, mientras estés en el templo, guarda recogida la mirada y no hables sin necesidad, sino ruega devotamente al Señor con oración vocal o mental.
Ten piedad para con los pobres, desgraciados y afligidos, y ayúdalos y consuélalos según tus posibilidades. Da gracias a Dios por todos sus beneficios, y así te harás digno de recibir otros mayores. Obra con toda rectitud y justicia, sin desviarte a la derecha ni a la izquierda; ponte siempre más del lado del pobre que del rico, hasta que averigües de qué lado está la razón. Pon la mayor diligencia en que todos tus súbditos vivan en paz y con justicia, sobre todo las personas eclesiásticas y religiosas.
Sé devoto y obediente a nuestra madre, la Iglesia romana, y al sumo pontífice, nuestro padre espiritual. Esfuérzate en alejar de tu territorio toda clase de pecado, principalmente la blasfemia y la herejía.
Hijo amadísimo, llegado al final, te doy toda la bendición que un padre amante puede dar a su hijo; que la Santísima Trinidad y todos los santos te guarden de todo mal. Y que el Señor te dé la gracia de cumplir su voluntad, de tal manera que reciba de ti servicio y honor, y así, después de esta vida, los dos lleguemos a verlo, amarlo y alabarlo sin fin. Amén.

San Luis pintado por el Greco



Bibl: Francisco Martín Hernández, San Luis Rey de Francia, en Año Cristiano, Tomo III, Madrid, Ed. Católica