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Urraca de Castilla, reina de Portugal


Urraca de Borgoña
  
Urraca de Borgoña se cree que nace entre los años 1186 y 1187, dado que es mencionada en un documento fechado el 28 de mayo de 1187 en el que su padre realizaba una donación al monasterio de las Huelgas en Burgos, que él mismo había fundado.

Fue hija del rey Alfonso VIII de Castilla y de la reina Leonor Plantagenet y nieta, por tanto, de los reyes de Inglaterra Enrique II y Leonor de Aquitania. Sus hermanos fueron, entre otros, Enrique I de Castilla y la reina Berenguela I de Castilla, madre de Fernando III el santo. Fue madre a su vez, de los reyes Sancho II y Alfonso III de Portugal.
Escudo del reino de Portugal
 Urraca contrajo matrimonio en 1206 con el infante Alfonso de Portugal ( hijo de Sancho I y de la reina Dulce de Aragón) que tras la muerte de su padre subió al trono con el nombre de Alfonso II.

Poco se sabe de la vida de la reina como no sean los alumbramientos de los cinco hijos que tuvo con el rey:

  • Sancho II, el piadoso (1207-1248), rey de Portugal. Está enterrado en la catedral de Toledo.
  • Alfonso el Boloñés (1210-1279) conde de Boulogne y rey de Portugal con el nombre de Alfonso III.
  • Leonor de Portugal(1211-1231), casada con el rey de Dinamarca Valdemar III.
  • Fernando de Portugal(1217-1246), señor de Serpa.
  • Vicente, nacido y muerto en 1219.

Urraca de Portugal fallece en Coimbra en 1220. En la misma ciudad había otorgado testamento en 1214. Esta enterrada junto a su esposo el rey Alfonso, en el Monasterio de Alcobaça.

Monasterio de Alcobaça

Bibl: Martínez Díaz, Gonzalo: Alfonso III rey de Castilla y Toledo.

San Luis de Francia



Luis IX de Francia
San Luis de Francia nació en Poissy un 25 de abril de 1214 y falleció en Túnez el 25 de agosto de 1270, fue hijo de Luis VIII “el león” y de la infanta española Blanca de Castilla. Era por tanto primo hermano del rey castellano Fernando III el santo. Fueron décadas de monarcas piadosos a ambos lados de los Pirineos.
Proclamado rey a la muerte de su padre-finales de1226- su madre la reina, ejerce de regente durante los primeros años. Unos pocos mas tarde casa con Margarita de Provenza, hija de Ramón Berenguer V, conde de Provenza, nieto de Alfonso II de Aragón y bisnieto de Alfonso VII. Educado en la devoción por su madre combinó su vida como rey con un férreo ascetismo reconocido tanto por hagiógrafos católicos como por comentaristas laicos ( Voltaire, sin ir mas lejos). Siempre que podía, vivía como un anacoreta mortificándose la espalda con cadenas de hierro los viernes o practicando actos de autohumillación como lavarles los pies a mendigos o compartir su mesa con leprosos.
Entre penitencia y humillación tuvo tiempo, no obstante, para engendrar once hijos con la reina.
• Blanca (1240-1243).
• Isabel (1242-1271), casada en 1258 con Teobaldo de Navarra.
• Luis (1244-1260), príncipe heredero.
• Felipe el atrevido (1245-1285), rey de Francia.
• Juan (nacido y muerto en 1248).
• Juan Tristán (1250-1270), conde de Valois.
• Pedro (1251-1284), conde de AlenÇon.
• Blanca (1252-1320), casada en 1269 con el infante de Castilla Fernando de la Cerda.
• Margarita (1254-1271), casada en 1270 con el duque de Bravante.
• Roberto (1256-1317), conde de Clemont, casado con Beatriz de Borbón. Su hijo el duque Luis I de Borbón fue el fundador de esta dinastía.
• Agnes o Inés (1260-1327), casada en 1279 con el duque Roberto II de Borgoña.
Margarita de Provenza, esposa de Luis IX
Luis de Francia perteneció a la orden franciscana seglar. Fundó varios monasterios y mandó construir la Santa Capilla de Paris, cerca de la catedral, para albergar reliquias del cristianismo. Asistió al concilio de Lyon I, convocado y presidido por el papa Inocencio IV, en el cual aparte de deponer y excomulgar al emperador Federico II- el Anticristo- se convoca la séptima cruzada de la cual se otorga el mando a Luis IX.


En otro aspecto de su reinado, digamos mas terrenal, el rey francés tuvo que enfrentarse a Enrique III de Inglaterra a quien venció en Taillebourg en 1242, firmando el tratado de Paris en 1259 que trajo la paz durante el resto de su reinado. Este tratado confirmó sus conquistas en Anjou, Turena y Maine, conservando el inglés la Guyenne.
La Segunda Guerra de los Barones o rebelión de los nobles ingleses contra Enrique III, también repercute en Francia. Tras la derrota de Enrique en la Batalla de Lewes y su posterior encarcelamiento, su esposa Leonor de Provenza y su hijo mayor y heredero, Eduardo, se refugian en Francia al lado de la reina Margarita, hermana mayor de Leonor, quien convence a su esposo Luis para que apoye a Eduardo con un ejercito a fin de reconquistar el poder y liberar al padre.
Luis IX fue el último rey europeo que participó en una Cruzada contra los musulmanes; la primera vez entre 1248 y 1254 en lo que mas tarde se llamó la séptima Cruzada. San Luis desembarcó en Egipto e hizo algunas conquistas-entre ellas la ciudad de Damieta-pero al poco sus tropas fueron diezmadas por la crecida del Nilo y la peste. El rey y su ejercito cayeron prisioneros y solo consiguieron salvarse pagando un fuerte rescate.
En 1261 el papa Clemente IV instaba a una nueva cruzada. Nuevamente San Luis se pone a l frente ayudado por su hermano Carlos de Anjou, rey de Sicilia, Teobaldo II de Navarra, su otro hermano Roberto de Artois, tres de sus hijos y gran cantidad de nobles y prelados. En esta ocasión en vez de dirigirse directamente a Oriente, las naves ponen proa hacia Túnez. Parece ser que se había corrido la voz de que el Sultan deseaba abrazar la fe cristiana ( unos frailes dominicos se lo habían hecho saber al papa). El rey santo creyó que esta conversión le haría contar con un aliado para luchar en Palestina. Todo quedó en un lamentable engaño que resultó fatal para el rey y su ejercito. Nuevamente la peste diezma el ejercito francés por culpa del calor y el agua putrefacta que consumen. El 3 de agosto muere el hijo del rey Juan Tristán, cuatro días mas tarde el legado pontificio y el 25 del mismo mes la muerte se presentó a por el propio rey que como siempre se había empeñado en cuidar por si mismo a los apestados y moribundos. Tenia cincuenta y seis años y cuarenta de reinado.
La Europa Occidental había llegado a su techo militar y fue incapaz de desalojar a los
Musulmanes del norte de Africa y del cercano Oriente. Veinte años después de la muerte de San Luis los cristianos pierden la ultima plaza fuerte en Tierra Santa al caer en manos musulmanas San Juan de Acre.
Cuando muere le sucede su hijo Felipe el Atrevido.

Testamento espiritual de Luis IX a su hijo:

(Acta Sanctorum Augusti 5 [1868]1, 546)
Hijo amadísimo, lo primero que quiero enseñarte es que ames al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con todas tus fuerzas; sin ello no hay salvación posible.
Hijo, debes guardarte de todo aquello que sabes que desagrada a Dios, esto es, de todo pecado mortal, de tal manera que has de estar dispuesto a sufrir toda clase de martirios antes que cometer un pecado mortal.
Además, si el Señor permite que te aflija alguna tribulación, debes soportarla generosamente y con acción de gracias, pensando que es para tu bien y que es posible que la hayas merecido. Y, si el Señor te concede prosperidad, debes darle gracias con humildad y vigilar que no sea en detrimento tuyo, por vanagloria o por cualquier otro motivo, porque los dones de Dios no han de ser causa de que le ofendas.
Asiste, de buena gana y con devoción, al culto divino, mientras estés en el templo, guarda recogida la mirada y no hables sin necesidad, sino ruega devotamente al Señor con oración vocal o mental.
Ten piedad para con los pobres, desgraciados y afligidos, y ayúdalos y consuélalos según tus posibilidades. Da gracias a Dios por todos sus beneficios, y así te harás digno de recibir otros mayores. Obra con toda rectitud y justicia, sin desviarte a la derecha ni a la izquierda; ponte siempre más del lado del pobre que del rico, hasta que averigües de qué lado está la razón. Pon la mayor diligencia en que todos tus súbditos vivan en paz y con justicia, sobre todo las personas eclesiásticas y religiosas.
Sé devoto y obediente a nuestra madre, la Iglesia romana, y al sumo pontífice, nuestro padre espiritual. Esfuérzate en alejar de tu territorio toda clase de pecado, principalmente la blasfemia y la herejía.
Hijo amadísimo, llegado al final, te doy toda la bendición que un padre amante puede dar a su hijo; que la Santísima Trinidad y todos los santos te guarden de todo mal. Y que el Señor te dé la gracia de cumplir su voluntad, de tal manera que reciba de ti servicio y honor, y así, después de esta vida, los dos lleguemos a verlo, amarlo y alabarlo sin fin. Amén.

San Luis pintado por el Greco



Bibl: Francisco Martín Hernández, San Luis Rey de Francia, en Año Cristiano, Tomo III, Madrid, Ed. Católica

Los cátaros



Los cátaros ( del griego Kazarós: puro)o albigenses fueron un grupo religioso que cobró importancia entre los siglos X y XIII asentándose básicamente en tierras del mediodía francés, especialmente en el Languedoc. Sus doctrinas llegaron a resultar un peligro para la nobleza y la iglesia católica de Francia y del norte de España (donde contaba con la protección de algunos señores feudales ) quienes lucharon para erradicarlas por medio de la Inquisición o las cruzadas.
La herejía cátara era una forma estricta de gnosticismo y maniqueísmo. Su teología era dualista radical basada en la creencia de dos mundos en absoluto conflicto: uno espiritual creado por Dios y otro material forjado por Satán. Los cataros afirmaban que el mundo físico había sido creado por Satán de igual modo que los gnósticos hablaban del Demiurgo, aunque éstos no lo asimilaban con el diablo, tal vez porque no era popular en aquella época, siglo I. Según la doctrina cátara el Reino de Dios no es de este mundo. Dios creó el cielo y las almas. El Demonio creó el mundo material, las guerras y la Iglesia Católica, que era según los cataros una herramienta de corrupción. El catarismo no aceptaba la materia, considerada un sofisma peligroso que sólo ponía trabas a la salvación. Creían en la reencarnación. Las almas se reencarnarían hasta ser capaces de un autoconocimiento que las conduciría a la visión de la divinidad. De este modo escaparían del mundo material y se elevarían al paraíso inmaterial. Para ello era preciso llevar una vida ascética. Quienes seguían estas normas a rajatabla eran conocidos como los Perfectos. Estos eran capaces de perdonar los pecados y anular los vínculos con lo material de los fieles. Esta ceremonia  conocida como  consolamentum se realizaba con personas a punto de morir, tras ella el creyente era alentado a dejar de comer para acelerar su muerte a fin de no contaminar el mundo. Este suicidio ritual por inanición se conocía como la endura.       
Montsegur, la fortaleza cátara

Otra creencia opuesta a la doctrina católica era la afirmación de que Jesús no se encarnó ya que consideraban imposible la encarnación de un dios bueno en forma material. Esta creencia conocida como docetismo  afirma que el dios Yahvé descrito en el Antiguo Testamento era realmente el diablo.
También negaban el bautismo y se oponían al matrimonio con fines de procreación porque no se debe traer un alma pura al mundo material impuro. No comían alimentos procedentes de la generación como la carne, los huevos y la leche y practicaban un ascetismo férreo y una castidad estricta.

San Bernardo de Claravall se dirige al Languedoc para luchar contra las prédicas de Enrique de Lausana. Le acompaña un legado pontificio que sufre las iras de la población que lo identifica con Roma. Todavía no se había hablado de métodos violentos para combatir el catarismo, solamente de dialogo.
En el concilio de Trento de 1163 se amenaza a los castellanos que apoyen a los herejes. Raimundo V de Tolosa envía una carta a los reyes de Inglaterra y Francia, lamentando su impotencia ante los herejes que se van extendiendo por sus posesiones. Se excomulga al vizconde Roger de Trencavel y se condena al obispo cátaro de Tolosa Bernard Raymon pero no se atenta contra su integridad.
Fue tras el concilio de Letrán 1179 cuando se comienza a formar la idea de una intervención armada. Nadie quiere ocupar las difíciles sedes episcopales occitanas y se va incubando la posibilidad de acabar con el problema de modo tajante.
Inocencio III en 1198 imprimirá mas dinamismo a la lucha contra el hereje: a todo aquel que no acate la doctrina pontificia se le confiscarán las tierras y será proscrito. Esta practica comienza en Italia y se extiende a Occitania con colaboración de los poderes civiles. Es el inicio de la Inquisición. La actuación papal se lleva a cabo por medio de legados de los cuales el primero será Rainiero Ponza. Algunos príncipes occitanos claudican como Pedro II de Aragón y el vizconde de Montpellier, Guillermo VIII. En 1203 se recurre a los cistercienses para combatir el catarismo, trasformándose en legados los monjes de la abadía de Fontfroide, a los que se une Arnaud Amaury. Estos, sobre todo el último citado,  realizarán una exhaustiva labor de depuración.  

Santo Domingo quemando libros heréticos

Para terminar con el problema de una vez por todas Inocencio III llama a los guerreros cristianos a una cruzada contra los herejes a los que podrán exterminar prometiéndoles a cambio indulgencias, pero sobre todo bienes materiales. La próspera zona del Languedoc se verá sumida en una cruel guerra desde 1209 a 1229, en la que arden en hogueras miles de cátaros. La población se divide entre partidarios del catarismo y de la cruzada dando lugar a una sangrienta guerra civil. La ciudades son arrasadas por los cruzados. Pedro II de Aragón muere a manos de los secuaces de Simón de Monfort en el asalto a Muret cuando intentaba defender a sus vasallos tolosanos, pese a ser ungido por el papa. Aragón perderá así sus lazos con la Provenza y permanecerá sumido en una profunda crisis al quedar el heredero en manos de Monfort que funda una nueva dinastía condal en Tolosa y Carcasona, ratificada por el papa. Pero no dura demasiado dado que los tolosanos inician una reconquista apoyados por un verdadero movimiento popular que acabará con la vida de Simon de Monfort. Su sucesor cede sus derechos condales al rey de Francia que acude al llamamiento del nuevo Papa Honorio III y logra que la nobleza se implique en la extirpación de la herejía.
Muchos creyentes huyeron a Italia. Allí se reorganizaron para tratar de volver a sus tierras, pero la Inquisición se lo impidió. La nueva ortodoxia impuesta en el occidente europeo y el orden feudal cuya cúspide era el rey, constituyeron un freno decisivo.
En 1300 y 1310 se formó una pequeña iglesia entre Gascuña y el Lauragais bajo la iniciativa de los hermanos Authié, ordenados en Italia, que propagó de nuevo la fe de los Buenos Hombres, pero fueron capturados y quemados.
En otros lugares, incluso con menos persecución, terminó por desaparecer el movimiento. En Italia lo hizo en el siglo XV y en los Balcanes se extinguió con la conquista turca.

Los cátaros expulsados de Carcasona



Bibl:
J. Mestre: Los cátaros
E. Mitre: La herejía medieval.



Alfonso VIII de Castilla, el de las Navas

Alfonso VIII en el Tumbo A

Hijo de Sancho III el Deseado, rey de Castilla y de Blanca Garcés de Navarra nació en Soria el 11 de noviembre de1155 y falleció en Gutierre-Muñoz, Ávila, el 6 de octubre de 1214.
Cuando fallece su padre el príncipe contaba solamente tres años de edad, por lo cual se designó como tutor a Gutierre Fernández de Castro. Este nombramiento llevaba implícita la regencia del reino y originó un sangriento enfrentamiento entre dos familias nobiliarias: la Casa de Castro, del tutor del rey y la Casa de Lara que pretendiendo dicha tutela lograron apoderarse del joven Alfonso trasladándolo a Haza dentro de su zona de influencia.
Esta rivalidad dio origen a una guerra civil y a un periodo de incertidumbre en el cual los reinos vecinos se fueron anexionando territorios de la Corona de Castilla. Sancho VI de Navarra se apodera de Logroño en 1159 y de amplias zonas de la Rioja, mientras que el tío del joven rey, Fernando II de León, conquista la ciudad de Burgos.
En 1160 los partidarios de la Casa de Lara, comandados por Nuño Pérez de Lara, son derrotados por la Casa de Castro dirigida por Fernando Rodríguez de Castro “El Castellano” en la batalla de Lobregal, librada en las cercanías de Villabrágima, provincia de Valladolid.
El hecho de  que Fernando II, aliado de los Castro, ande próximo al lugar donde los Lara custodian al rey niño, hace que éstos lo trasladen a Soria donde permanecerá hasta 1162 cuando los Lara acuciados por Fernando que ha conquistado Segovia y Toledo, deciden entregarle al niño, pero el hecho es impedido por la intervención de un hidalgo que sacó al pequeño del palacio y lo puso bajo la custodia de las villas leales del norte de Castilla primero en el castillo de San Esteban de Gormaz y mas tarde en Atienza y Ávila, ciudad que desde entonces recibe el titulo honorífico de Ávila del Rey o Ávila de los Leales, por al defensa que llevó a cabo del joven monarca.
En 1170, Alfonso llega a la mayoría de edad y es proclamado rey de Castilla en las Cortes que se convocaron en Burgos. Tras este hecho se concertó su matrimonio con Leonor Plantagenet, hija de los reyes de Inglaterra.
Su primer objetivo como rey es recuperar los territorios expoliados durante su minoría de edad, para ello se alía con el rey de Aragón Alfonso II, logrando arrebatar a Sancho VI en 1173 las comarcas que había ocupado. Tras este hecho reforzó su alianza con Alfonso de Aragón concertando la boda de éste con su tía, Sancha de Castilla y Polonia.
Presionado por los ataques almohades cede a la Orden de Calatrava en 1174 la fortaleza de Zorita de los Canes con todo su Alfoz y a la Orden de Santiago la villa de Uclés-Cuenca-siendo desde ese momento la casa principal de esta orden militar. Desde aquí inicia una campaña contra los musulmanes que culmina con la reconquista de Cuenca en 1177.
Influenciado por su esposa gascona Leonor, la corte de Alfonso sería un importante instrumento cultural, acogiendo trovadores y sabios. Así mismo Alfonso fue el fundador del Studium Genérale de Palencia, germen de la universidad, que decayó tras su muerte.
En 1179 firma con su ya pariente el rey aragonés el tratado de Cazola, mediante el cual se  reparten sobre el papel, porque nunca tuvo resultados reales, los territorios del reino navarro y fijan las zonas de conquista de territorios musulmanes que cada monarca puede emprender variando el tratado de Tudillén.
Tras fundar Plasencia en 1186, relanza la reconquista y recupera parte de La Rioja que continuaba en manos navarras reincorporándola a su reino. También establece un pacto con todos los reyes peninsulares cristianos ( Portugal, León, Castilla, Navarra y Aragón) para proseguir conquistando las tierras ocupadas por los almohades.
Inocencio III
En 1188 firma un pacto de buena voluntad con su primo Alfonso IX de León que acaba de suceder a su padre Fernando II, pero Alfonso VIII aprovechando la debilidad del nuevo rey leonés invade León y se hace con el control de varias poblaciones, desatando un periodo de hostilidades que termina con el tratado de Tordehumos, en el que el rey castellano se compromete a devolver los territorios conquistados y el rey de  León a contraer matrimonio con Berenguela, hija del rey castellano, comprometiéndose Alfonso de León a aceptar, en caso de morir sin descendencia, la anexión del reino leones por parte de Castilla.
El acuerdo con León permite a Alfonso romper la tregua con los almohades e iniciar incursiones apoyado por el arzobispo de Toledo, Martín López de Pisuerga, llegando ambos hasta Sevilla. El caudillo almohade al-Mansur, cruza entonces el estrecho de Gibraltar y desembarca en Tarifa con un poderoso ejercito con el cual se dirige a tierras castellanas. Alfonso VIII reúne su ejercito en Toledo y aunque contaba con el apoyo del resto de reinos cristianos, no espera dichas tropas y se dirige hacia Alarcos ciudad a las orillas del río Guadiana, donde sufre en 1195 una estruendosa derrota que supuso una pérdida importante de territorio y la fijación de una nueva frontera entre Castilla y el imperio almohade. Estos invaden el valle del Tajo y asedian Toledo, Madrid y Guadalajara en el verano de 1197.
El rey castellano viéndose en una peligrosa situación solicita al Papa Inocencio III la prédica de una nueva Cruzada a al cual no sólo respondieron los súbditos castellanos, sino también los de Aragón con su rey al frente, los navarros dirigidos por Sancho el Fuerte y todas las órdenes militares. Todos unidos y tras ir recuperando enclaves importantes, alcanzaron al victoria sobre Miramamolín, el califa almohade, en la batalla de Las Navas de Tolosa, librada el 16 de Julio en la provincia de Jaén.
Batalla de las Navas de Tolosa
Alfonso fallece el 6 de octubre de 1214, dejando constancia de ello el arzobispo Rodrigo Jiménez de Rada en su De Rebus Hispaniae.
 "Habiendo cumplido LIII años en el Reyno el noble Rey Alfonso, llamó al Rey de Portugal su yerno para verse con él; y habiendo empezado su camino dirigido a Plasencia, última ciudad de su dominio, empezó a enfermar gravemente en cierta aldea de Arévalo que se llama Gutierre Muñoz, donde últimamente, agravado de una fiebre, terminó la vida y sepultó consigo la gloria de Castilla, habiéndose confesado antes con el''Arzobispo Rodrigo, y recibido el sumo Sacramento del Viático, asistiéndole Tello, obispo de Palencia, y Domingo, de Plasencia”.



Bibl: González González, Julio: El reino de Castilla en la época de Alfonso VIII.

Martinez Diaz, Gonzalo: Alfonso VIII rey de Castilla y Toledo.


Blanca de Castilla


Coronación de Luis VIII de Francia y Blanca de Castilla 

Nació en Palencia el 4 de marzo de 1188.  Hija de Alfonso VIII y Leonor Plantagenet. Infanta de Castilla y reina consorte de Francia por su matrimonio con el rey Luis VIII de Francia. Fue la madre de Luis IX, quien fue canonizado.
Felipe II Augusto de Francia y Juan I de Inglaterra (Juan sin Tierra) acordaron que el heredero al trono francés se casara con una infanta de Castila. Fue la ya anciana Leonor de Aquitania quien se desplazó a Castilla, donde era reina su hija Leonor, para elegir entre sus nietas a la futura reina del trono de la Flor de Lis. En principio la intención era que la prometida fuera la infanta mayor soltera de los reyes castellanos, pero Leonor escoge a su segunda nieta Blanca, porque a su parecer encajaría mejor en la corte de Francia. La infanta contaba apenas doce años cuando se despide de sus padres y parte hacia Paris.
En julio de 1223 sube al trono el marido de Blanca con el nombre de Luis VIII. La reina consorte, mujer religiosa y cultivada, fue siempre una eficaz consejera de su marido con quien tuvo 14 hijos.
·         Blanca (1205-1206)
·          Inés nacida y muerta en 1207
·         Felipe ( 1209-1218 ) príncipe heredero, fallecido a los nueve años.
·         Alfonso nacido y muerto en 1213
·         Juana gemela de Alfonso, nacida y muerta en 1213
·         Luis ( 1214-1270 ) rey, futuro San Luis de Francia
·         Roberto ( 1216-1250 ), conde de Artois
·         Felipe (1218-1220 )
·         Juan (1219-1232 )
·         Alfonso (1220-1271), conde de Poitiers y de Toulouse.
·         Felipe Dagoberto (1222-1232)
·         Isabel (1225-1269 )
·         Etienne nacida y muerta en 1226
·         Carlos (1227-1285 ), póstumo, conde de Anjou y Maine y rey de Sicilia y Nápoles

El segundo de los que sobrevivieron, Luis, fue proclamado rey a los 12 años al morir su padre de disentería tras regresar de una campaña militar para recuperar el mediodía de Francia. La reina contaba entonces treinta y ocho años y es acusada injustamente de infidelidad sobre la memoria de  su marido difunto. A estas acusaciones se sumaron las grandes influencias del reino que preferían al hijo bastardo de Felipe II Augusto: Felipe Hurepel.
Luis VIII de Francia
No obstante la reina es nombrada regente teniendo que enfrentar serios problemas como las pugnas con Inglaterra, el conflicto con los cátaros y las presiones de la nobleza.
Una vez que su hijo Luis pudo hacerse cargo de los asuntos de estado, la reina Blanca se retiró a la abadía de Maubuisson. Cuando  Luis IX emprende la expedición a Tierra Santa (Séptima Cruzada), ofrece a su madre de nuevo la regencia. La reina tenía entonces sesenta años.
 Blanca de Castilla falleció en Paris en 1252 y esta enterrada en la abadía de Maubuisson.

Bibl: Pernoud, Regine: Blanca de Castilla: la gran reina de la Europa Medieval.

Leonor Plantagenet, reina de Castilla

Alfonso VIII y Leonor Plantagenet

Hija de Enrique II de Inglaterra y de Leonor de Aquitania, nació en 1160 en el castillo de Domfront (Normandía). Princesa de Inglaterra y reina de Castilla entre 1170 y 1214, por su matrimonio con Alfonso VIII, el de Las Navas, con el que se desposó en Tarazona en 1170.
El rey Alfonso era primo de Berenguela de Navarra, casada a su vez con el hermano de Leonor, Ricardo Corazón de León.
El rey, hijo de Sancho III el Deseado, había sido coronado en Burgos un  año antes de desposarse con la princesa inglesa. Los padres de ella le concedieron como dote el ducado de Aquitania que había pertenecido a su madre y el condado de Gascuña que Alfonso nunca había conseguido anexionar. ( Pese a ello, varios caballeros gascones vinieron a Castilla a ayudarle en su lucha contra los almohades). Con este matrimonio quedaba reforzada la frontera pirenaica.
Monasterio de las Huelgas Reales, Burgos
El rey castellano fue generoso con la dote que concedió a su esposa que incluía varios castillos, ciudades y monasterios con sus rentas mas  la del puerto de Santander y la mitad de todos los territorios que conquistase a los musulmanes desde la fecha de su matrimonio. Se notaba que la princesa fue elegida para ser madre de rey.
Hacia 1180 los reyes deciden fundar un monasterio de monjas  cistercienses: el de las Huelgas de Burgos. La fundación dependiente en principio del monasterio de Santa María de la Caridad de Tulebras en Navarra, se convirtió desde 1187 en casa madre de todas las abadías cistercienses en territorio de Castilla y fue elegido por los reyes como panteón real para ellos y sus descendientes. La reina ordenó edificar en la catedral de Toledo una capilla en honor de Santo Tomás Beckett o de Canterbury, que fue la primera dedicada al santo fuera de las Islas Británicas.
Los reyes tuvieron diez hijos de los que existe constancia documental. Probablemente nacieran mas, pero no están documentados.

  • Berenguela de Castilla y Plantagenet. Esposa de Alfonso IX de León
  • Sancho de Castilla y Plantagenet. Heredero. Falleció al poco de nacer.
  • Sancha de Castilla y Plantagenet. Murió a los dos años.
  • Urraca de Castilla y Plantagenet. Reina consorte de Portugal por su matrimonio con Alfonso II.
  • Blanca de Castilla y Plantagenet. Reina de Francia por su matrimonio con Luis VIII. Elegida personalmente por su abuela Leonor de Aquitania.
  • Fernando de Castilla y Plantagenet. Heredero. Fallecido a los 23 años.
  • Mafalda de Castilla y Plantagenet. Fallecida a los trece años.
  • Leonor de Castilla y Plantagenet. Reina consorte de Aragón por su boda con Jaime I.
  • Constanza de Castilla y Plantagenet. Señora del monasterio cisterciensee de las Huelgas.
  • Enrique de Castilla y Plantagenet. Sucesor de Alfonso VIII con el nombre de Enrique I.

La reina Leonor fallece el 31 de octubre de 1214, solamente unas semanas mas tarde de que falleciera su esposo.
Está enterrada en el Real Monasterio de las Huelgas, en Burgos.
Sepulcro de los reyes en Burgos

Bibl:  Martínez Diez, Gonzalo: Alfonso VIII, rey de  Castilla y Toledo.

Egilona


Fue la esposa de don Rodrigo, el último rey visigodo de Toledo. Egilona nació y murió en Sevilla (659-718).

Cuando fallece Witiza (hay quien dice que asesinado por Rodrigo), sus partidarios nombran rey a su hijo Agila de 10 años. Pero el resto de la nobleza visigoda, temerosa de que el niño sea manipulado por sus parientes, se reúne en el Aula Regia y elige rey a don Rodrigo, duque de la Bética. ( Como se ve la monarquía era entonces electiva). El otro bando se levanta en armas y se inicia una nueva guerra.
Entre tanto don Rodrigo casado con Egilona, dama bellísima de la nobleza visigoda,  se encapricha de la hija del conde don Julián, Florinda, a la que su padre gobernador de Ceuta, había enviado a Toledo para que se educara en la corte.
Ceuta pertenecía entonces al imperio Bizantino, pero mantenía excelentes relaciones con la monarquía visigoda para contener el avance árabe.
Ceuta, foso real

Don Rodrigo acosa a la joven Florinda, que no accede a sus requerimientos, hasta que un día el rey desesperado, “abusa torpemente de su honestidad”.
Don Julián monta en cólera y propicia la invasión musulmana de la Península, poniendo sus barcos a disposición del gobernador Muza, para cruzar el Estrecho.
Egilona estaba al corriente de los hechos, pero no pudo darle su merecido, ya que aunque exigió venganza, los acontecimientos se precipitaron y el rey muere en la batalla de Guadalete.
Tras la muerte del rey, Egilona se refugia en Magacela, reinando sobre una fiel corte.
Su intención era llegar a Asturias, pero el rápido avance no le dio ocasión.

"….No cures llorar mi muerte,
No cures llorar tu estado
Procúrate de esconder
Allá en lo mas apartado,
Vete luego a las montañas
De aquel reino asturiano…. "

Resiste valientemente el empuje musulmán hasta que se ve obligada a entregar las llaves del castillo al primer emir de la dinastía Omeya, Abb al Aziz Ibn Muza, quien se enamora de ella y le propone matrimonio, tratando de atraer con ello, además, a la nobleza visigoda. Egilona acepta tras prometerle el emir que respetará sus creencias religiosas. Se casan en el 712.
Abb al Aziz cumplió su promesa y cesaron las persecuciones a los cristianos. Este modo de proceder despertó las sospechas de algunos árabes fanáticos que le fueron con el cuento al califa Soleimán, insinuando que, probablemente, el emir planeara convertirse al cristianismo por influencia de su mujer. Las críticas contra el emir se agudizaron cuando éste tomó el titulo de  rey de Sevilla.
El califa envió a la capital andaluza a cinco oficiales dispuestos a acabar con la vida de Abb al Aziz. Se enteró Egilona por una confidencia y rogó a su marido esconderse hasta poder reunir un ejercito y hacer frente a los descontentos y persecutores. El emir no quiso hacer caso del peligro y los sicarios le decapitan, enviando su cabeza al sultán cubierta de sal. Sólo hacía dos años que se había casado con Egilona.
Catedral de Sevilla, torre Giralda


Bibl: J Onieva, Antonio: Mujeres españolas.