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Los Caballeros Templarios



“Non nobis domine,
Non nobis sed domine,
Tuo da gloriam”


Fueron la primera orden de monjes militares de la historia.
Apenas creado el reino de Jerusalén y elegido Balduino I como su segundo rey tras la muerte de su hermano Godofredo de Bouillon, muchos de los caballeros participantes en la Cruzada decidieron quedarse para defender los Santos Lugares, dado que Balduino I necesitaba organizar su reino y no podía dedicar recursos a la protección de caminos, ni contaba con efectivos para ello. Todo esto unido al hecho de que Hughes de Payens fuera pariente lejano del rey Balduino, llevo a conceder a estos caballeros un lugar donde reposar y mantener sus equipos, otorgándoseles recursos y privilegios entre los que se contaba un alojamiento en el propio palacio, que era la antigua mezquita de Al-Aqsa levantada en el recinto que en su día albergara el Templo de Salomón.
El nombre de Caballeros Templarios parece que se debe, precisamente, al hecho de que tuvieran su cuartel general en la Cúpula de la Roca, en el Monte del Templo, donde se piensa que estaba el legendario Templo de Salomón con su supuesto tesoro.
Balduino I cede el Templo de Salomón a los Templarios
La Orden fue fundada en 1118 o 1119,   por el citado Hughes de Payens-un caballero de la Champaña- con ocho compañeros quienes se comprometieron bajo juramento perpetuo en presencia del patriarca de Jerusalén. Su propósito original era proteger las vidas  de los cristianos que peregrinaban a Tierra Santa tras su conquista. Fueron reconocidos por el Patriarca Latino de Jerusalén, Garmond de Picquigny, quien les dio como regla la de los canónigos agustinos del Santo Sepulcro. Al principio sobrevivían de limosnas y fueron conocidos como los pobres Caballeros de Cristo.
La orden fue aprobada oficialmente por la iglesia católica en 1129 durante el Concilio de Troyes. Los Caballeros Templarios empleaban como distintivo un manto blanco con una cruz roja dibujada. Estos caballeros constituían una de las unidades militares mejor entrenadas de todas las que participaron en las Cruzadas.
Pese a la pobreza inicial la orden del Temple terminó por cimentar y gestionar- para esto existía una parte no combatiente- una compleja estructura económica a lo largo del mundo cristiano, creando nuevas técnicas financieras, formas primitivas de la banca actual, y levantando una serie de fortificaciones por todo el Mediterráneo y Tierra Santa. Pronto constituyeron una base de poder por derecho propio a la que se unían gran cantidad de adeptos y que era del total agrado de Roma. Sus propiedades estaban exentas de impuestos, no se sujetaban  a jurisdicción y no tenían que pagar los diezmos eclesiásticos tan comunes en aquel momento.

Los templarios fueron decisivos en la segunda Cruzada, protegiendo al rey Luis VII de Francia en las derrotas que sufrió a manos de los turcos. Tres grandes maestres templarios fueron hechos prisioneros en los 30 años que duró el combate: Bertrand de Blanchefort, Eudes de Saint-Armand y Gerard de Ridefort. Pero las derrotas ante Saladino les obligan a retroceder en Tierra Santa. El 4 de julio de 1187 al oeste del mar de Galilea en un lugar conocido como “Cuernos de Hattin” los cruzados formados primordialmente por contingentes templarios y hospitalarios comandados por Guido de Lusignan, rey de Jerusalén, y Reinaldo de Châtillon, se enfrentan  a las tropas del Sultán de Egipto; Saladino, quien les inflinge una sonora derrota en la que cae prisionero el gran maestre de los Templarios Gerard de Ridefort. Saladino toma posesión de Jerusalén terminando de un manotazo con el reino fundado por Godofredo de Bouillón.
Batalla de los cuernos de Hattin
El rey Ricardo III de Inglaterra-Corazón de León-logra en la tercera Cruzada un acuerdo con Saladino a fin de convertir a Jerusalén en una especie de ciudad libre para el peregrinaje. Pero tras el desastre de Hattin las cosas van de mal en peor y en 1244 Jerusalén, recuperada 16 años antes por Federico II mediante pactos con el sultán Al-Kamil, cae definitivamente y los templarios se ven obligados a trasladarse a San Juan de Acre junto con otras dos ordenes monásticas: Los Hospitalarios y los Caballeros Teutónicos.
Las siguientes Cruzadas ( cuarta, quinta y sexta ), a las que, es evidente, se alistaron los Templarios no tuvieron ningún reflejo práctico o fueron un desastre, como la toma de Bizancio durante la cuarta Cruzada.
En 1248, San Luis de Francia decide convocar la séptima Cruzada, pero no contra Tierra Santa, sino contra Egipto lo que constituyó un grave error táctico. Esto unido a las pestes que sufrieron los cruzados les condujo a la derrota de Mansura y al posterior desastre en el cual el propio rey Luis IX cae prisionero. Los Templarios, tenidos en alta estima por sus enemigos, son los encargados de negociar la paz y de prestar al rey la fabulosa suma de su rescate.
En 1291 cae San Juan de Acre con los templarios luchando a muerte al lado de su maestre Guillaume de Beaujeu. Este hecho marca el fin de las Cruzadas, pero no de la orden que establece su cuartel general en Chipre, isla que habían poseído los templarios tras comprarla a Ricardo Corazón de León, pero que tuvieron que devolver ante la rebelión de sus habitantes. Así, pues, la convivencia con los soberanos de Chipre resultó incomoda hasta el punto de participar el Temple en la revuelta palaciega que destronó a Enrique II de Chipre, para entronizar a su hermano Amalarico II.
Baphomet

El papa Clemente V trata de fusionar las ordenes militares dado que la mentalidad en el mundo cristiano iba cambiando y ya no se promovían cruzadas, pero tropieza con la negativa del último gran maestre templario Jacques de Molay a pesar de la insistencia y las presiones papales. El 6 de junio de 1306 es llamado a Poitiers por el papa para un último intento, cuyo fracaso, determinó el destino de la orden. Para este final fue decisivo el rey de Francia Felipe IV el Hermoso quien ambicionaba las riquezas templarias ante las deudas que su país había adquirido por el préstamo que su abuelo Luis IX solicitó a la orden a fin de pagar su rescate tras ser capturado en la Séptima Cruzada. Además este monarca anhelaba un estado fuerte con el rey concentrando todo el poder, deseo éste, que chocaba con el poder de la iglesia y de los Templarios. Felipe convence al papa Clemente V, con fuertes lazos con Francia, de iniciar un proceso contra los Templarios acusándolos de sacrilegio a la Cruz, herejía, sodomía y adoración de ídolos paganos como el famoso Baphomet . Se les acusó de escupir a la cruz, renegar de Cristo, adora a Baphomet y de tener contacto homosexual, entre otras muchas incriminaciones.
 Fue inestimable la ayuda de Guillermo de Nogaret, canciller del reino, del inquisidor general de Francia Guillermo de Paris y de Eguerrand de Marigny, quien al final se apoderará del tesoro de la orden y lo administrará en nombre del rey.
Para acabar con la orden se sirvieron del testimonio de un tal Esquieu de Floyran, espía a  las órdenes de la Corona de Francia y de la de Aragón. Este personaje le fue a Jaime II de Aragón con el cuento de que un prisionero templario la había confesado los pecados de la orden. Jaime de Aragón no le creyó y lo echó del reino con cajas destempladas. Esquieu le fue con el cuento a Nogaret que no tenía mas voluntad que la del rey y aunque existe, casi la seguridad de que no le creyó, no perdió sin embargo, la gran oportunidad de usarlo como fundamento del dispositivo que llevó a  la
disolución de la Orden. Felipe despachó correos a todo el reino ordenando detener a todos los Templarios y requisar sus bienes.
De este modo Jacques de Molay y ciento cuarenta templarios fueron encarcelados, sometidos a torturas y juzgados por la justicia ordinaria, lo cual era contrario a derecho ya que las órdenes militares estaban aforadas y sólo podían ser juzgadas con respecto al derecho canónico. Esta intervención del poder temporal en la esfera de la  jurisdicción papal, no sólo dio origen a una enérgica protesta por parte del papa, sino que este anuló el juicio íntegramente y suspendió los poderes de todos los inquisidores e incluso de los obispos. Pero la suerte del Temple estaba echada, la acusación había sido admitida y así
permaneció como base irrevocable para todos los procesos que siguieron.
Templarios ardiendo en la hoguera

El  propio Jacques de Molay había sucumbido a las torturas y había confesado la culpabilidad de al orden.  No obstante, el papa reservó para su propio arbitrio la causa del gran maestre. Al haber confesado solamente quedaba reconciliarlos con la iglesia para lo cual y para darle mas solemnidad se erigió una plataforma delante de la catedral de Notre Dame de Paris. Una vez leída la sentencia se esperaba que Jacques de Molay proclamara su arrepentimiento, pero el gran maestre, en ese momento supremo, recuperó su coraje y proclamó a los cuatro vientos la inocencia del Temple y la falsedad de sus propias y supuestas confesiones. Fue inmediatamente acusado de herejia y condenado a morir en al hoguera junto a Geoffroy de Charnay atados a una estaca y frente a las puertas de Notre Dame el día de la Candelaria de 1314. Antes de morir Jacque de Molay pronunció las siguientes palabras:
"Dios conoce que se nos ha traído al umbral de la muerte con gran injusticia. No tardará en venir una inmensa calamidad para aquellos que nos han condenado sin respetar la auténtica justicia. Dios se encargará de tomar represalias por nuestra muerte. Yo pereceré con esta seguridad”.
Casualidad o no, a los pocos días-37- fallece el papa entre terribles sufrimientos y meses mas tarde el rey Felipe se golpea con una rama en la cabeza mientras paseaba a caballo, lo cual le produce una parálisis general que lo lleva a la muerte poco después, tras padecer una terrible agonía. De este modo termina la historia del Temple y comienza la leyenda.
Tras esto, la orden trataría de penetrar de nuevo en Oriente Medio desde Chipre. La isla de Arwad perdida en septiembre de 1302 fue la última posesión templarla en Tierra Santa. Ningún poder europeo se interesaba ya por al conquista de los Santos Lugares por lo cual los templarios se encontraron solos. De hecho una de las razones por las que Jacques de Molay se encontraba en Francia cuando lo capturaron era la de convencer al rey francés de organizar una nueva Cruzada.

El 25 de octubre de 2007 los responsables del Archivo Vaticano publicaron el documento Processus contra Templarios, que recopila el pergamino de Chinón o las actas de exculpación del Vaticano a al orden del Temple, precisamente el año en el cual se conmemoraba el 700 aniversario del inicio de la persecución contra la Orden.
 Desde el punto de vista de las acusaciones y los procesos montados contra ellos por los consejeros del rey de Francia, los Templarios son completamente inocentes. Los procesos son nulos de pleno derecho, alevosamente parciales, incluso aquellos que prescindieron de la tortura. Pero históricamente, la degradación sufrida por su adicción al dinero, al poder y a la política, los condena irremediablemente como culpables.No por haber traicionado a la iglesia o a la monarquía sino por haberse traicionado ellos mismos, a sus ideales y a sus orígenes.
 

Bibl: Walker, Martin: Historia de los Templarios.
Recomiendo un libro: Los Templarios de Jesús Mestre Godes

Jaime I de Aragón, el Conquistador



Era Jaime I el hombre más hermoso del mundo, un palmo más alto que otro cualquiera, bien formado y perfecto en todos sus miembros. Tenía la cara grande, sonrosada y fresca; grande, pero, bella la boca; hermosos y blancos dientes, ojos negros y cabellos rubios. Era de grandes espaldas, esbelto, de manos muy hermosas, y de brazos gruesos y bien hechos.
Bernardo Desclot

Jaime I y los Fueros de Aragón 
Nació en Montpellier el dos de febrero de 1208. Fue hijo de Pedro el Católico y de María  de Montpellier. Según la leyenda, el matrimonio estaba tan mal avenido, que la Corte tuvo que urdir una trama para que la reina se quedara encinta: La hicieron pasar por una amante del rey. Al amanecer, después de haber mantenido relaciones con su esposa sin saberlo, el rey descubrió el engaño y abandonó el palacio para no volver jamás.
El propio Jaime lo relata en el Libro de los Hechos, aunque suavizándolo un poco.
El nombre lo obtuvo su madre encendiendo doce velas con los nombres de los doce apóstoles y eligiendo aquella que tardara mas en extinguirse, que resultó ser la de Santiago, que también quiere decir Jaime en Aragón y Cataluña.
Muerto su padre en la batalla de Muret (1213) en la que defendió a sus vasallos occitanos, Jaime se quedó en poder de Simon de Montfort, el jefe de al Cruzada contra los cataros, enemigo por tanto de los lideres occitanos, quien se negó a entregarlo a los aragoneses hasta pasado un año y gracias a la intercesión del papa Inocencio III, que se lo ordenó. Durante su minoría de edad estuvo tutelado por los Templarios en el castillo de Monzón, mientras era regente el conde Sancho Raimúndez, hijo de Ramón Berenguer IV y tío abuelo de Jaime.
Tenía el príncipe seis años cuando fue jurado en las Cortes de Lérida en 1214. En 1218 se celebran por vez primera Cortes generales de aragoneses y catalanes en las cuales fue declarado mayor de edad. A la muerte de su madre (1219) hereda el señorío de Montpellier.
En febrero de 1221 se casa con Leonor de Castilla, hermana de la reina Berenguela y tía de Fernando III de Castilla. Anulado este casamiento por razones de parentesco, contrae segundas nupcias con la princesa Violante, hija de Andrés II rey de Hungría, el ocho de septiembre de 1235. A la muerte de su primo Nuño Sánchez (1241), hereda por testamento los condados de Rosellón y Cerdaña, así como el vizcondado de Fenolledas en Francia.
Con su primera mujer Leonor, tuvo a don Alfonso (1229-1260), que casó con Constanza de Moncada.
Con la segunda, Violante, tuvo nueve mas.
·        Pedro III, el grande, que le sucedió en los reinos de Aragón y Valencia y en los condados catalanes.
·        Jaime II de Mallorca, heredero del reino de Mallorca que comprendía las islas Baleares (Mallorca, Menorca-aun bajo el poder de un soberano musulmán pero tributaria desde 1231- Ibiza y Formentera ), los condados de Rosellón y la Cerdaña,    mas los territorios que su padre conservaba en Occitania. ( el señorío de Montpellier, el vizcondado de Carlades en Auvernia y la baronía de Omelades contigua a Montpellier ).
·        Don Fernando (1245-1250).
·        Don Sancho (1250-1279), arcediano de Belchite, abad de de Valladolid y arzobispo de Toledo, que falleció en poder de los moros granadinos.
·        Doña Violante de Aragón, esposa de Alfonso X, el Sabio.
·        Doña Constanza (1239-1269), esposa del infante don Manuel, hermano de Alfonso X.
·        Doña Sancha, que se hizo monja, muriendo en Jerusalén.
·        Doña María (1248-1267), también religiosa.
·        Doña Isabel (1247-1271), esposa de Felipe III, el Atrevido, hijo de San Luis de Francia.
Los primeros años de reinado los dedica a someter a los nobles rebeldes, llagando a caer prisionero en 1224; reorganiza las finanzas del reino arruinado por la funesta política de Pedro I, el Católico y afronta los problemas derivados de la sucesión en el condado de Urgell.
Puesto en orden el reino y aprovechando el debilitamiento del poderío musulmán tras la derrota en las Navas de Tolosa, emprende el rey Jaime la expansión por el Mediterráneo, proceso este inscrito en la política global de los reinos cristianos peninsulares.

Toma de Ibiza


En 1229 acomete la conquista de Mallorca. Tras la toma de la ciudad ( diciembre de 1229), se apodera de la isla en pocos meses, excepto un pequeño núcleo de resistencia musulmana que logró mantenerse en la sierra de Tramontana. Mientras, establece un protectorado sobre Menorca, rubricado por el tratado de Capdepera, mediante el cual, los musulmanes menorquines aceptan su soberanía. Por último cede la sumisión de Ibiza a la alta aristocracia catalana, que la hace efectiva en 1236.
Conseguido el dominio sobre Baleares asume la conquista de Valencia en 1232, ocupando Burriana y Peñíscola, el reino de Valencia (1238) e incorporando Játiva y Biar entre 1244 y 1245. En 1244 conquista, también, Murcia que cede, sin embargo, al rey Alfonso X de Castilla por el Tratado de Almizra.
Su prioridad es la expansión comercial y política por el Mediterráneo. La conquista de las Baleares gracias a la potencia naval catalana, le permite controlar las rutas comerciales del occidente mediterráneo y terminar con la piratería islámica. Las Baleares fueron decisivas para el comercio entre Cataluña y el norte de África.
Tanto en Mallorca como en Valencia, Jaime I decidió crear reinos autónomos integrados en la Corona de Aragón. De este modo la corona se configura en una serie de piezas que, siguiendo una concepción patrimonial, el rey repartirá entre sus hijos en testamentos sucesivos.
El periodo de campañas permitió resolver, de momento, los problemas económicos del reino y derivar la belicosidad de la nobleza hacia otros objetivos, aunque el reparto que el rey efectuó de los territorios entre sus hijos, lo enfrentaron, de nuevo, con los nobles, a cuyo frente estaban, a veces, algunos de los infantes: Alfonso hasta su muerte en 1260, Pedro y el bastardo Fernando Sanchís de Castro, en los últimos años del reinado.
En Aragón disgustó la conversión de Valencia en reino independiente y en Cataluña la devolución de Murcia a Castilla. Por ello cuando el rey solicita ayuda para una campaña contra Andalucía, se propicia una nueva revuelta, ante la confiscación de bienes que emprendió el monarca.
Jaime I de Aragón fue un hombre inteligente y culto que utilizó en sus pugnas con la nobleza el soporte de la doctrina jurídica romana, revitalizada por la escuela de Bolonia, que afirmaba la supremacía del príncipe. Favoreció a los municipios y a la burguesía, organizó el Consell de Cent en Barcelona y promovió la redacción del Libro del Consulado del Mar, un compendio de derecho marítimo.
Durante su reinado se produjo el nacimiento de la conciencia territorial en la Corona de Aragón, sobre manera en los estados fundacionales de Aragón y el principado de Cataluña, con la actuación de dos fuerzas: La normalización del Derecho y la conversión de las Cortes en una institución cohesionadora de la conciencia de comunidad.
En los últimos años de su vida promovió dos Cruzadas a Tierra Santa ( 1269 y 1274), fracasando en ambos intentos. Enfermo, abdicó en sus hijos, Pedro y Jaime, muriendo en Valencia en 1276. Enterrado en Poblet, sus restos son trasladados en 1835 a Tarragona y reintegrados a Poblet en 1952.


Monasterio de  Poblet

Bibl:  Documentos de Jaime I de Aragón: Ambrosio Huici Miranda.

Berenguela I de Castilla, La Grande

Berenguela I en una vidriera del Alcázar de Segovia
Fue la primera de los hijos de Alfonso VIII de Castilla y de Leonor Plantagenet, siendo nieta, por tanto, de Leonor de Aquitania. La infanta nació en Segovia el uno de junio de 1180. Reina de Castilla en 1217 y reina consorte de León entre 1197 y 1204.
Dado que los infantes nacidos posteriormente no sobrevivieron, Berenguela fue la heredera nominal al trono castellano durante mucho tiempo; esto la convirtió en un partido muy codiciado en toda Europa.

En 1187 pide su mano Conrado, duque de Rothemburg, quinto hijo de Federico I Barbarroja, emperador germánico. Al año siguiente se firma el contrato matrimonial en Seeligenstadt, tras lo cual Conrado emprende viaje a Castilla, celebrándose los esponsales en la ciudad de Carrión donde el noble alemán es armado caballero. El matrimonio no llegó a consumarse, en un primer momento por la edad de Berenguela y mas tarde porque los reyes tuvieron en 1189 un hijo varón, Fernando, que paso a ser el heredero. El emperador Federico viendo frustradas sus aspiraciones en Castilla, deshace el compromiso, pese a la abundante dote de la infanta Berenguela. El duque y ella jamás volverían a verse.
 La infanta solicitó al papa la anulación del compromiso parece ser que influida por su abuela Leonor de Aquitania que no deseaba tener a un Hohenstaufen por vecino de sus feudos franceses. Estos temores desaparecen totalmente al morir el duque asesinado en 1196.

Un año después se casa Berenguela en Valladolid con el rey de León Alfonso IX, tío segundo suyo. De este matrimonio nacen cinco hijos:
• Leonor (1198-1202).
• Constanza (1200-1242), monja en el monasterio de las Huelgas.
• Fernando (1201-1252), futuro rey de Castilla y León con el nombre de Fernando III.
 • Alfonso (1202-1272), señor de Molina y Mesa por su primer matrimonio con Mafalda González de Lara. Posteriormente contrajo nupcias con Teresa Núñez y con Mayor Téllez de Meneses, señora de Montealegre y Tiedra. De este matrimonio nacería la célebre María de Molina, esposa de Sancho IV de León y Castilla.
 • Berenguela (1204-1235), casada con Juan de Brienne, rey-regente de Jerusalén.
 Sin embargo, en 1204 el papa Inocencio III anula su matrimonio con el rey leonés alegando el parentesco de los cónyuges, pese a haberlo permitido Celestino III en su momento. Era la segunda anulación tanto para Berenguela como para Alfonso. Ambos solicitaron fervientemente la concesión de una dispensa que les permitiera permanecer juntos. El Papa, inflexible, la denegó consintiendo no obstante, que sus hijos fueran considerados legítimos.
 Disuelto su matrimonio Berenguela regresa a Castilla junto a sus padres donde se consagra a la educación de sus hijos.

Cuando muere Alfonso VIII en 1214, el príncipe Enrique heredero del trono es aun menor de edad, por lo que se abre un periodo de regencia bajo la madre del rey que duró exactamente 24 días hasta su muerte y tras esto, bajo la de su hermana Berenguela. Los Lara obligan a la regente a entregar la regencia al conde Álvaro Núñez de Lara a fin de evitar un conflicto civil en el reino.
En febrero de 1216 se celebra en Valladolid una curia extraordinaria en la que los magnates castellanos acuerdan, con apoyo de Berenguela, hacer un frente común contra don Álvaro de Lara. En mayo de ese mismo año la situación se torna peligrosa en Castilla para Berenguela, por ello decide refugiarse en el castillo de Autillo (Palencia) cuyo tenente es el noble Gonzalo Rodríguez Girón, uno de sus fieles, a la vez que envía a su hijo Fernando a León junto a su padre Alfonso IX.
 Las circunstancias cambian al morir Enrique repentinamente a consecuencia de una herida fortuita en la cabeza. Su tutor intentó ocultar los hechos, llevándose el cadáver a Tariego, pero no pudo evitar que el suceso llegara a oídos de Berenguela.
 La muerte prematura de su hermano propició que el reino pasara a Berenguela, quien en el acto de proclamación, renuncia al trono a favor de su hijo Fernando, a cuyo lado permaneció siempre como consejera.
Por ello concertó su matrimonio con Beatriz de Suabia, nieta de los emperadores Federico I Barbarroja e Isaac II Ángelo. Este matrimonio elevó la alcurnia de los reyes de Castilla y abrió las puertas de Europa a Fernando III.

 Una ocasión difícil en la que destacó la mediación de Berenguela, se produjo cuando el padre de Fernando, Alfonso IX rey de León, instigado por Álvaro de Lara penetró en Castilla con un ejercito a fin de hacerse con el trono de su hijo. La intervención de Berenguela y el fallecimiento del conde de Lara propiciaron la firma del Pacto de Toro mediante el cual padre e hijo pusieron fin al enfrentamiento castellano-leonés.
 En 1222 de nuevo los Lara se enfrentan al rey, pero la mediación de Berenguela pone fin a la contienda al concertarse la boda de Mafalda de Molina con Alfonso, hermano del rey Fernando.
 En 1224 casa a su hija Berenguela con Juan de Brienne en una maniobra que acercaba a Fernando al trono leonés, ya que Juan de Brienne era el candidato de Alfonso IX para una de las hijas habidas en su primer matrimonio. Al adelantarse Berenguela evitó que las hijas del rey tuvieran un marido que pudiera reclamar el trono de León.

Pero su intervención mas decisiva a favor de su hijo se produce a la muerte de Alfonso IX quien designa a sus dos hijas, Dulce y Sancha, habidas con Teresa de Portugal como herederas al trono. Berenguela se reúne en Benavente con la madre de las infantas consiguiendo la firma del Tratado de las Tercerías, por el cual las infantas renuncian al trono a favor de su hermano a cambio de dinero y otras ventajas. Así quedaron ya unidos para siempre León y Castilla.

Tras la muerte de Beatriz de Suabia elige para segunda esposa del rey a una noble francesa Juana de Danmartin, candidata elegida por la hermana de Berenguela, Blanca de Castilla, reina de Francia por su matrimonio con Luis VIII.
La reina Berenguela ejerció como tal mientras Fernando proseguía con la Reconquista por tierras del sur, gobernando el reino con la habilidad que siempre la caracterizó. Se entrevista por última vez con su hijo en Pozuelo (Ciudada Real) en 1245, falleciendo al año siguiente.

Fue una mujer interesada por cultura y protectora de los monasterios. Supervisó personalmente la construcción de las catedrales de Burgos y Toledo y encargó al cronista Lucas de Tuy una crónica sobre los reyes de Castilla y León. Falleció el ocho de noviembre de1246. Esta enterrada en el monasterio de las Huelgas en Burgos.
Catedral de Burgos

Federico II Hohenstaufen

Federico II con un águila



Es una de las figuras mas interesantes de la historia universal. Fue un hombre de cualidades extraordinarias, poseedor de una gran cultura y de un carácter excéntrico, diferente de los hombres de su época y muy adelantado a ellos en todos los sentidos. Esta personalidad, tan poco convencional, le llevaba a romper de continuo con los modos y costumbres de la época. Por esta razón se le apodó en vida stupor mundi. Sus continuas desavenencias con el papa, le valieron también el apodo de anticristo.

Nació en Jesi el 26 de diciembre de 1194. Emperador de Alemania, rey de Sicilia y duque de Suabia. Fue hijo de Enrique VII y de Constanza de Altavilla y nieto de Federico I, Barbarroja. Huérfano a muy temprana edad su tutela fue confiada al papa por su madre, la muy católica reina Constanza. En 1208, una vez fue mayor de edad reunió bajo su mando Sicilia, Apulia y el ducado de Suabia. En 1211 le fue ofrecido el titulo imperial por varios príncipes, tras deponer a Otón IV de Brunswick. Otón había sido coronado por el papa Inocencio III en 1209 con la esperanza de terminar con la hegemonía de la casa Hohenstaufen, debido a la enemistad del papado con Enrique IV y con Federico Barbarroja al chocar las pretensiones imperiales de la Casa alemana con las papales que pasaban por crear en Europa un gobierno teocrático central con el papa a la cabeza.
Tras imponerse a Otón en Bouvines (1214) es proclamado emperador en 1216 y coronado en Roma en 1220.
Intentó fortalecer el Sacro Imperio restableciendo la unidad mediterránea mediante la tolerancia religiosa y la independencia del poder imperial frente al religioso. Para ello contó con el apoyo de los gibelinos, sobre todo en las provincias de Pisa y Pavía, pero los güelfos se pusieron del lado de la política teocrática del papa. Así quedó planteada la lucha por el llamado dominium mundi.[1]
En 1227 fue excomulgado por Gregorio IX por aplazar la cruzada que emprendió en 1228, fruto de la cual surgió el condominio cristiano-musulmán en Jerusalén. Esto desagradó al papa, quien en represalia conquistó Nápoles; plaza que fue reconquistada por el emperador a su regreso.
Federico II acuerda la reconciliación con el papa por el Tratado de san Germano (1230) y Gregorio IX le levanta la excomunión.
Mas adelante un levantamiento comunal, obliga al papa a pedir apoyo al emperador quien le ayuda a someter a los romanos. Por su parte y en justa  correspondencia, el pontífice excomulga a Enrique, duque de Austria y primogénito de Federico, que había acaudillado una rebelión de las ciudades alemanas en coalición con las lombardas. Tras esta victoria, Federico impone la elección de su segundo hijo Conrado y confisca los dominios del ducado de Austria, con lo cual pacifica Alemania.
En Italia, derrota en Cortenuova a las milicias lombardas por lo cual Gregorio IX vuelve a excomulgarle. Su sucesor  Celestino IV, tras la efímera paz de Letrán, depone al emperador en el concilio de Lyon (1245).
Cuando Federico II se encamina hacia allí debe enfrentarse a una rebelión güelfa en Parma, donde fue vencido. Al mismo tiempo estalla una guerra civil en Alemania que termina por consolidar la fragmentación del país y el poder de los señores feudales y de las ciudades. Todo ello acabó definitivamente con la idea imperial europea.
Federico II vivió casi siempre en Italia rodeado de artistas, literatos, astrólogos y filósofos. El era buen músico y trovador. Hizo traducir las obras de Aristóteles, fundó la universidad de Nápoles y protegió las escuelas de Mesina y Palermo. Con Las Constituciones de Melfi (1231), dotó a Sicilia de un moderno sistema jurídico y administrativo de carácter absolutista.

Federico casó tres veces. Su primera esposa fue Constanza de Aragón y Castilla, hija de Alfonso II de Aragón, varios años mayor que Federico. De esta unión nació Enrique II de Suabia, rey de romanos.
La segunda fue Yolanda de Jerusalén, reina de Jerusalén. Con ella tuvo a Conrado IV, rey de romanos.
Su tercera esposa fue Isabela de Inglaterra, hija de Juan de Inglaterra. Tuvieron una hija: Margarita de Sicilia.
El emperador tuvo dos hijos legítimos con Bianca Lancia y tres mas, ilegítimos, de tres madres diferentes.
Federico II,  fallece en Castel Fiorentino el trece de diciembre de1250.


Sarcófago de Federico II en la catedral de Palermo 
Bibl:Salvat4: Emperadores Sacro Imperio

[1] Güelfos y gibelinos: estos términos proceden de los italianos guelfi y ghibellini, con los que se designan dos facciones que apoyan en Alemania, respectivamente, a la casa de Baviera (los Welfen, pronunciado güelfen y de ahí la palabra)  y la casa de los Hohenstaufen de Suabia, (señores del castillo de Waiblingen y de ahí la palabra gibelino). Su contexto histórico era el conflicto secular entre el Pontificado apoyado  por los güelfos y el Sacro Imperio Romano Germánico, apoyado por los gibelinos. Esto es, los dos poderes que se disputaban el dominium mundi.

El románico


 San Salvador de Cornellana, Asturias

Fue el estilo artístico dominante en Europa durante los siglos XI y XII y parte del XIII. Es una combinación armónica de diferentes influencias: romana, prerrománica, bizantina, árabe, etc.
Fue una época durante la cual la cristiandad se encontró mas segura y optimista. Había quedado atrás el esplendor Carolingio; Europa había soportado los ataques magiares y normandos que habían destruido parte de sus iglesias y monasterios. Del mismo modo, en España, habían sido nefastas las campañas de Almanzor. A finales del siglo X, la vida política se serena en Europa debido a una serie de hechos estabilizadores como fueron la llegada de los Otones y el Sacro Imperio aparte de la figura del papa, cuyo poder se nace universal ostentando la facultad de coronar emperadores en Roma. En España avanza la reconquista y se alcanzan pactos con los reyes musulmanes. La conjunción de todos estos factores hace surgir en Europa un espíritu de organización de la vida religiosa en monasterios cuyo mejor exponente es el Cluny.
Frontal monasterio de Silos, Burgos
La llegada y difusión del románico en España se debe también a factores políticos y religiosos: Por un lado el avance de la Reconquista y la apertura a Europa de Sancho III el Mayor, de Navarra y por otro el auge de las peregrinaciones a Santiago.

Aunque las raíces del románico ibérico parten del arte visigodo, el prerrománico y el mozárabe existen variaciones regionales importantes.  Las primeras manifestaciones se dieron en las Marcas ( Cataluña a finales del siglo X), no obstante, este estilo es tardío en España, desarrollándose partir de la segunda mitad del siglo XI.

San Salvador de Leyre, Navarra
El románico tiene una serie de características generales: solidez en la construcción, muros anchos que puedan resistir la fuerza y tensiones de la estructura, arcos de medio punto, sustitución de las techumbres de madera por  bóvedas de medio cañón, escasez de vanos y tendencia a la horizontalidad. Lo mas atrayente de estilo es, sin duda, la combinación de formas dotadas de un gran equilibrio y elegancia, pese a la solidez, dada su sencillez y sentido de simetría, mas la utilización de ornamentos de gran belleza, muy  alejados de los cánones clásicos.




Estas esculturas tienen como objeto transmitir mensajes catequéticos y simbólicos  a los feligreses que podían ser “leídos” en las piedras.  En las mejores catedrales e iglesias se combinan detalladamente episodios del Antiguo y Nuevo Testamentos en fachadas, ventanas, dinteles, capiteles y canecillos, conformando escenas repletas de misterio en las que aparecen monstruos fabulosos e imaginativos que tratan de advertir a los fieles sobre el peligro del pecado y sus consecuencias.
Tetramorfos catedral de Santiago

Un motivo recurrente en la mayoría de las grandes iglesias es el Juicio Final en el que se ve al Señor en actitud de hacer justicia, rodeado del Tetramorfos, expresión zoomórfica de los cuatro evangelistas.

Tetramorfos catedral de Oviedo


Durante la segunda mitad del siglo XII y la primera del XIII, surge el tardorrománico. Una de sus expresiones es el llamado arte cisterciense que se expande con las abadías  de la orden del cister y que refleja las concepciones espirituales y estéticas de Bernardo de Claraval: reducción a los elementos estructurales, sin ornamentación.


Sant Climent, Tahul, LLeida
En España el románico es uno de los mas ricos y variados de Europa. En el principado de Cataluña se da un románico singular de influencia Lombarda  austero y majestuoso. Las iglesias románicas del valle de Bohí, en la Alta Ribagorza, provincia de Lleida, están declaradas Patrimonio de la Humanidad.


Santa Maria, Vall de Bohi
En la actualidad algunos de los mejores conjuntos románicos se encuentran en Castilla- León.
Caltojar, Soria

Rebolledo de la Torre, Burgos

Puente románico, Avila

Frómista, Palencia



Enlace para ver románico:


Bibl: Salvat4: el románico

Berenguela y Leonor, dos infantas portuguesas reinas de Dinamarca


Berenguela de Portugal se cree que nació en 1194, hija de Sancho I, el  Poblador y de Dulce de Barcelona. Fue la menor de los hijos que tuvieron estos reyes portugueses. Era pariente de Berenguela de Navarra, reina de Inglaterra, y de Felipe Augusto de Francia. Fue precisamente, a través de la reina Ingeborg, esposa del rey francés y hermana de Valdemar II  de Dinamarca, como la infanta conoce al rey danés, viudo desde 1212.La boda se celebra en 1214.
La figura de la reina ha gozado de poco aprecio entre el pueblo danés, quien desde su boda la comparó con la reina Margarita, allí llamada Dagmar, primera esposa del rey. Berenguela fue considerada muy hermosa, pero orgullosa, fría y cruel, aunque desde el punto de vista estrictamente histórico no existen datos veraces que puedan sustentar esos calificativos.
La reina fallece joven, 1221, durante el parto de su quinto hijo. Está sepultada en la iglesia de San Benito en Ringsted, al lado de su esposo y de la reina Dagmar.

Las trenzas de Berenguela
En 1885 se abrió su tumba y se comprobó con  sorpresa, que aun conservaba sus largas trenzas.
De su matrimonio con Valdemar II nacieron:
·        Erik (1216-1250), príncipe heredero que subió al trono con el nombre de Erik IV. Murió decapitado.
·        Sofía (1217-1247), casó en 1225 con el margrave Juan I de Brandenburgo.
·        Abel (1218-1252); duque de Schelswig en 1231 y rey en 1250 con el nombre de Abel I.
·        Cristóbal (1219-1259), duque de Lolland y de Falster y rey en 1252 con el nombre de Cristóbal I.


Leonor de Borgoña, nació en 1211, hija de la  infanta castellana Urraca y de su esposo Alfonso II, el Gordo, rey de Portugal.
La casaron el 12 de junio de 1229 con Valdemar III de Dinamarca, hijo deValdemar II el Conquistador y de su primera esposa Margarita, hija de Ottokar I de Bohemia.
Fue una boda de conveniencia impulsada por Gunner, obispo de Viborg, al ser Leonor sobrina de la reina Berenguela, segunda esposa de Valdemar II, quien había asociado al trono a su hijo. Las crónicas describen así el enlace: “la boda de brillante solemnidad, se convirtió en memorable en los anales del país, porque en esta ocasión el guerrero Valdemar se reconcilió con sus antiguos adversarios y se aseguró la paz en el reino”

Al día siguiente del enlace, celebrado en Ribe, la reina consorte recibió como dote la mitad del sur de la isla de Funen.
De nuevo las crónicas nos describen su muerte:” menos robusta que su tía, la ambiciosa doña Berenguela, esta infanta portuguesa, delicada flor del sur, pronto se marchitó en el helado y melancólico clima de Escandinavia”.
La joven reina fallece el 28 de agosto de 1231 al dar a luz. Está sepultada en la iglesia de San Benito en Ringsted.
Tres meses mas tarde fallece su marido de un disparo accidental y a los seis meses, muere también su único hijo, que es sepultado a los pies de su tumba.
Siglos mas tarde, al examinarse sus restos, se comprobó que presentaban evidencias de cáncer óseo, lo cual pudo contribuir a su temprana muerte.

Iglesia de San Benito en Ringsted


Bibl: Mc Murdo, Edward: The History of Portugal.

Enrique I de Castilla, el rey niño



Este hijo y hermano de reyes, nació en Valladolid en 1204. Sus padres fueron Alfonso VIII de Castilla y Leonor Plantagenet. Fue hermano, entre otros, de la reina Berenguela I de Castilla madre de Fernando III, de la reina Blanca de Castilla casada con San Luis de Francia y de Urraca de Castilla reina de Portugal.
La muerte de su padre ocurrida en el año 1210 le llevó a heredar el trono cuando contaba con diez años de edad. La minoría del rey supuso un periodo de regencia de veinticuatro días que desempeñó la madre del rey, Leonor Plantagenet, hasta su fallecimiento.
La muerte de la reina supuso una nueva regencia en la persona de la hermana del rey, la infanta Berenguela, que había retornado a la corte castellana al anularse su matrimonio con Alfonso IX de León por el papa Inocencio III debido al parentesco de los esposos. La regencia de la infanta fue constantemente importunada por los miembros de la Casa de Lara, familia de la alta nobleza castellana que ya había intervenido políticamente durante la minoría de edad del difunto Alfonso VIII, padre del actual rey, periodo en el que fue combatida por la Casa de Castro. Esta familia con Álvaro Núñez de Lara al frente, se niega a apoyar a la infanta Berenguela obligándola a renunciar para evitar los conflictos que caracterizaran los primeros años del reinado de su padre, en los que se produjeron choques armados como la batalla de Lobregal y la de Huete.
La tutela de los Lara dio origen a recelos entre la nobleza castellana, puesto que muchos temían el poder que con ella obtenían los Lara, quienes maniobraron desde el primer momento para consolidar su posición concertando para ello, la boda del rey con la infanta Mafalda de Portugal, hija de Sancho I. El matrimonio se celebra en la ciudad de Burgos en agosto de 1215, siendo anulado por el papa Inocencio III al año siguiente dado que no se había consumado y por el grado de parentesco que había entre los cónyuges.
La anulación fuerza a Álvaro de Lara a concertar un nuevo enlace para el rey esta vez con Sancha de León, hija de Alfonso IX, pretendiendo con ello unir los reinos de León y Castilla y apartar de la línea sucesoria de ambos reinos al infante Fernando de León
Hijo de Berenguela y de Alfonso IX.
Pero, antes de celebrar los esponsales Enrique I de Castilla fallece a los trece años de modo accidental como consecuencia de una herida que se produjo mientras jugaba con otros niños, en el palacio Episcopal de Palencia. Tras la defunción el cadáver fue conducido por Álvaro de Lara al municipio de Tariego, entre Burgos y Dueñas, a fin de ocultar su muerte. Pero la reina Berenguela que le sucede en el trono, se apoderó de la ciudad de Dueñas y envió a los obispos de Palencia y Burgos a hacerse cargo de los restos mortales de su hermano a los que ella misma acompañó hasta el Monasterio de las Huelgas, donde recibieron sepultura.
Los Anales Toledanos Primeros refieren así la muerte de Enrique I de Castilla ocurrida el día seis de junio de 1217:
"El rey don Enric trevellaba con sus mozos e firiolo un mozo con una piedra en la cabeza non por su grado e murió ende VI días de junio en dia de martes era MCCXVII"


Catedral de Palencia


Bibl: Martinez Diaz, Gonzalo: Alfonso VIII, rey de Castilla y Toledo (1158-1214)
Valentin de la Cruz, Fray: Berenguela la grande: Enrique el chico